El perverso emperador Valeriano estableció la pena de muerte en el imperio romano – “sin juzgamiento, sólo con la verificación de la identidad” – contra obispos, padres y diáconos cristianos. Sixto II fue ejecutado en la Vía Apia, en el mismo lugar donde celebraba clandestinamente los Santos Misterios. Con el Pontífice fueron martirizados seis diáconos que lo asistían.
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Devociones marianas en el mundo |
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Artículo de portada
Los Siete Dolores de María Santísima ¿Habrá en el mundo un hombre tan duro de corazón que no se conmueva y ablande al oír el lamentable suceso de que la tierra fue un día teatro?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino