|
Plinio Corrêa de Oliveira
Parece que esta fotografía fue tomada un día de calor tórrido en Roma, ya que el ambiente está completamente soleado, con la cúpula de la Basílica de San Pedro inundada de sol. San Pío X aparenta estar con los ojos ligeramente retraídos, debido al exceso de luz. La palmera parece un poco cansada de tanto tomar sol. Distinguidísima, ostenta una buena proporción entre las hojas, y es como un magnífico pero sereno chorro vegetal. No se mueve, dando la impresión de haber alcanzado la plenitud de la vitalidad. Está para el resto de la vegetación, como la cúpula para el conjunto del cuadro. En aquellos días de mucho calor, todas las cosas sobre las que incide el sol adquieren cierta estabilidad. Imagen de la propia estabilidad y del dominio de este Papa santo, porque da la impresión de que es eterno. La cúpula da esa impresión de estabilidad. Representa el triunfo eterno de la Iglesia y del Papado, como si dijera: “¡Nadie me mueve, soy una cúpula eterna!”. San Pío X parece tener en sí toda la estabilidad, firmeza y fuerza de la cúpula y de la palmera. Firmemente plantado sobre los pies, la cabeza erguida sobre el tronco erecto, la mirada serena pero fuerte. En esta foto del Sumo Pontífice podría anotarse lo que los romanos inscribían bajo ciertas columnas: Mole sua stat (esta en pie por sí misma). Él posee una fuerza sobrenatural que no es suya, pero con la cual parece reducir a nada la cúpula, la palmera, el sol y todo lo que le rodea, aunque ordenando el conjunto; tal es su seguridad. Un santo que posee las virtudes teologales y cardinales, practicándolas en grado heroico. El Papa representa una nota de albura dentro de lo oscuro de la capa, que lleva de una manera especialmente hermosa. Una albura que combina con el blanco del cabello y de las cejas. Es un santo en el esplendor plateado de sus canas. Sostiene ambos lados de la capa como un hombre que domina los acontecimientos. Sujeta y domina, como sujetó y dominó la herejía del modernismo. Su figura irradia algo de sobrenatural, que fundamenta una interpretación del resto del cuadro. Es la irradiación de un santo.
|
Sta. Bernadette Soubirous La vidente de la Virgen de Lourdes |
|
El final de un mundo “El final de un mundo milenario desgraciadamente llegó”, escribió el pasado 8 de agosto en el “Corriere della Sera”, el conocido historiador Andrea Riccardi, refiriéndose a la inmensa tragedia de los cristianos iraquíes y lamentando porque “faltó de parte de todos una idea de lo que estaba por suceder”... |
|
María debe ser hoy glorificada María debe ser glorificada siglo tras siglo, pero más especialmente en estos últimos siglos, por la protección visible y sensible que ella concederá a su Iglesia... |
|
San Teodoro el Estudita En el Martirologio Romano Monástico encontramos el siguiente registro “en Constantinopla, en el año 826, el nacimiento en el cielo de san Teodoro el Estudita, abad y admirador de la tradición patrística. Para él, las órdenes monásticas eran como ‘los nervios de la Iglesia’... |
|
El amor a los hijos Hay que amar mucho a los hijos: para consentir en tenerlos, para no molestarse con sus exigencias y, para llegar en ese cariño a lo sobrenatural... |
|
2019: un año de mártires Para el presidente de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Thomas Heine-Geldern, “2019 ha sido un año de mártires, uno de los años más sangrientos de la historia para los cristianos. El ápice fue el ataque a tres iglesias en Sri Lanka con más de 250 muertos. La situación en China e India también nos preocupa mucho”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino