Todas las criaturas de este mundo sensible llevan al Dios Eterno el espíritu del que contempla y degusta, por cuanto son sombras, resonancias y pintura de aquel primer Principio, poderosísimo, sapientísimo y óptimo, de aquel origen, luz y plenitud eterna y de aquel arte eficiente, ejemplar y ordenador; son no solamente vestigios, simulacros y espectáculos puestos ante nosotros para cointuir a Dios, sino también signos (II, 11). Luego, el que con tantos esplendores de las cosas creadas no se ilustra, está ciego: el que con tantos clamores no se despierta, está sordo; el que por todos estos efectos no alaba a Dios, ese está mudo; el que con tantos indicios no advierte el primer Principio, ese tal es necio. Abre, pues, los ojos, acerca los oídos espirituales, despliega los labios y aplica tu corazón para en todas las cosas ver, oír, alabar, amar y reverenciar, ensalzar y honrar a tu Dios, no sea que todo el mundo se levante contra ti. Pues a causa de esto todo el mundo peleará contra los insensatos siendo, en cambio, motivo de gloria para los sensatos, que pueden decir con el Profeta: Me has recreado, oh Señor, con tus obras, y al contemplar las obras de tus manos salto de alegría. Oh Señor, cuán grandes son tus obras. Señor, todo lo has hecho sabiamente, llena está la tierra de riquezas (I, 15). Las perfecciones invisibles de Dios, desde la creación del mundo, se han hecho intelectualmente visibles por las criaturas de este mundo; tanto, que son inexcusables (Rom 1, 20) los que no quieren considerarlas, ni conocer, ni bendecir, ni amar a Dios en todas ellas siendo así que no quieren trasladarse de las tinieblas a la admirable luz divina (II, 13).
San Buenaventura, Itinerario del alma a Dios.
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El Santo Sepulcro: Una tumba vacía... llena de la presencia de Cristo |
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La importancia de un buen libro Uno de los medios que la experiencia me ha enseñado ser más poderoso para el bien es la imprenta, así como es el arma más poderosa para el mal cuando se abusa de ella. Por medio de la imprenta se dan a luz tantos libros buenos y hojas sueltas, que es para alabar a Dios... |
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El hábito y el monje Se diría que la afirmación de que el hábito no hace al monje, o que el uniforme no hace al héroe, es al mismo tiempo verdadera y falsa. En efecto, el hombre no se hace monje o militar auténtico tan solo por adoptar la vestimenta propia de ese estado... |
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Cómo la Virgen María nos devolvió el color azul Gran parte de nuestros contemporáneos imagina que la Antigüedad fue una época semejante a la actual. Piensan que los hombres de entonces apreciaban las mismas cosas que nosotros. No se dan cuenta hasta qué punto el cristianismo nos abrió un mundo de bellezas, de alegrías y de deleites que nuestros antepasados no disfrutaron... |
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¿En qué consiste la indefectibilidad de la Iglesia? Agradezco la pregunta, porque resulta muy oportuna para fortalecer la fe de aquellos que se escandalizan con ciertas actitudes y declaraciones de altas autoridades de la Iglesia y se sienten tentados a abandonarla abiertamente o a seguir algunos grupúsculos que se juzgan los únicos fieles y niegan que los Papas posconciliares sean verdaderos pontífices, afirmando, por el contrario, que la Sede de Pedro está vacante... |
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La indispensable presencia materna junto a los hijos Hemos visto en más de una ocasión lo perjudicial que es para una familia, y en particular para una mujer, que una madre se vea obligada a una larga jornada de trabajo fuera de casa... |
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