Estimados amigos: Se suceden, unas tras otras, denuncias de negociados y sobornos escandalosos allá y acullá que involucran a autoridades de todo nivel. Cuando creemos que ya está todo dicho, aparecen nuevos casos y nuevos implicados, incluso entre los previos fustigadores de la corrupción. Se proponen sanciones y soluciones, unas más drásticas que otras, pero ninguna será suficiente porque ellas omiten el problema de fondo: haber apartado de la vida pública y privada la Ley de Dios. Para reflexionar sobre este tema de candente actualidad, resultan luminosos y parecieran haber sido formulados ayer, los comentarios de Plinio Corrêa de Oliveira vertidos en una conferencia el 4 de diciembre de 1993. El añorado autor de “Nobleza y élites tradicionales análogas en las alocuciones de Pío XII al Patriciado y a la Nobleza romana”, analizaba en aquella ocasión una noticia proveniente de Italia que daba cuenta de la aprobación en el Parlamento de una ley que suprimía la pena de prisión sobre los políticos condenados por recibir contribuciones ilegales para sus campañas electorales. La norma fue aprobada en el Senado por 139 votos a favor y 19 en contra, después de haber sido votada en la Cámara de Diputados el mes anterior. La nueva legislación establecía, incluso con carácter retroactivo, que las contribuciones ilegales a las campañas políticas no constituyen delito, sino que apenas configuran una “falta”. Por lo tanto, los transgresores, ya no serían arrestados y apenas tendrán que pagar una multa. Sorprendía que para alcanzar semejante objetivo de impunidad, se habían unido representantes de las más enconadas tiendas políticas, reafirmando una vez más aquel dicho de que “entre bomberos no se pisan la manguera”. ¿Existe, entonces, una solución para enfrentar la corrupción? Acompañemos a continuación las valiosas consideraciones del pensador católico. En Jesús y María, El Director
|
Corrupción en la sociedad ¿Existe un remedio? |
|
Incesante rivalidad entre la cruz y el mundo Queridos hermanos, ahí tenéis los dos bandos con los que a diario nos encontramos: el de Jesucristo y el del mundo. A la derecha, el de nuestro amable Salvador... |
|
Sor Ana de los Ángeles Monteagudo La admirable virgen dominica Ana de los Ángeles Monteagudo nació en la muy noble y muy leal y fidelísima ciudad de Arequipa el 26 de julio de 1602... |
|
¿Cómo operaba la gracia bajo la antigua ley mosaica, si la redención aún no se había producido? Muy buena pregunta, perfectamente pertinente, pues la gracia siempre ha sido necesaria para la salvación, antes y después de la Redención operada por Nuestro Señor Jesucristo por los méritos infinitos de su Pasión y Muerte... |
|
Una cofradía pasando por la calle Génova (Sevilla) Alzado en el madero, ofreciendo su perdón con los brazos bien abiertos, avanza majestuoso Cristo crucificado. Lo llevan como enseña enlutados nazarenos con cirios encendidos, llamas que arden en sus corazones. La gente se agolpa, aguardando el paso de la procesión... |
|
El palacio de Luxemburgo Líneas suaves y leves que respetan las reglas de la transición y de la armonía... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino