Especiales Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía

Pasando, una de las tardes de domingo, por delante de su casa, con Francisco y Jacinta, [mi madrina] nos llamó diciendo:

—Venid acá, pequeños embusteros, venid acá. Ya hace mucho tiempo que no pasáis por aquí.

Y, de nuevo, nos hizo muchos mimos.

Pareciendo haber adivinado nuestra llegada, los otros niños empezaron a llegar. La buena madrina, contenta de ver otra vez en su casa la reunión que hacía tanto tiempo se había dispersado, después de mimarnos con muchas cosas, quiso una vez más vernos cantar y bailar.

Al compás del animoso cante iban juntándose las vecinas; y al terminar, pidieron se repitiera nuevamente. Pero Francisco se me aproximó y me dijo:

No cantemos más eso. Ciertamente no gusta a Nuestro Señor que ahora cantemos estas cosas.

Y nos escapamos como pudimos…

*     *     *

 Entretanto, se aproximó el carnaval de 1918. Chicas y chicos volvieron a reunirse una vez más ese año en las acostumbradas comilonas y jolgorios de esos días.

Al llegar junto a Francisco y Jacinta, les dije lo que había pasado.

Y ¿has vuelto a esas cocinadas y esos jaleos?, me preguntó Francisco con mucha seriedad. —¿Ya te olvidaste que hicimos el propósito de no volver nunca más a esas fiestas?

—Yo no quería ir. Pero como te darás cuenta, no dejan de pedirme que vaya. Yo no sé cómo hacerlo.

¿Cómo, así de repente, desengañar a tanta gente, que parecían no saber divertirse sin mí, y hacerles comprender que era necesario terminar para siempre con todas estas reuniones? Dios se lo inspiró a Francisco:

—¿Sabes cómo vas a hacerlo? Toda la gente sabe que Nuestra Señora se te apareció. Por eso dices que le prometiste no volver más a bailar y que esa es la causa por la que no vas. Después, en estos días, nos escapamos para el roquedal del Cabezo. Allí nadie nos encuentra.

Acepté la referida propuesta; y una vez que di mi decisión, nadie pensó en organizar tal reunión. Dios lo hizo. Esas amigas que antes me buscaban para divertirse, ahora me seguían e iban a casa a buscarme los domingos por la tarde, para ir con ellas a rezar el rosario a Cova de Iría.

*     *     *

Cierto día, al estar cerca de su casa, me despedí de un grupo de la escuela que venía conmigo, para hacerle una visita a él y a su hermana. Como había sentido el barullo [Francisco] me preguntó:

—¿Tú venías con todos esos?

—Sí [respondió Lucía].

No andes con ellos que puedes aprender a hacer pecados. Cuando salgas de la escuela, vete un rato junto a Jesús escondido y después vente sola.

Poco tiempo antes de ir al hospital, [Jacinta] me decía:

—Ya me falta poco para ir al cielo. Tú te quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Cuando sea el momento de decirlo, no te escondas.

 

Memorias de la Hermana Lucía, Secretariado dos Pastorinhos, 10ª edición, Fátima 2008, Portugal, p. 130, 149-150, 153-154.

Palabras del Director Nº 189 - Septiembre de 2017 – Año XVI Suicidios en la juventud: ¿Por qué?
Suicidios en la juventud: ¿Por qué?
Palabras del Director Nº 189 - Septiembre de 2017 – Año XVI



Tesoros de la Fe N°189 setiembre 2017


Suicidios en la juventud ¿Por qué se incrementan en nuestra época?
Capítulo 9: El gran milagro Capítulo 10: Un signo de contradicción Septiembre de 2017 – Año XVI Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía Suicidios en la juventud: ¿Por qué? San Mateo ¿Por qué a veces la Virgen aparece descalza? Venecia y Florencia



 Artículos relacionados
La expiación de los pecados y el papel del mérito Todo pecado causa en el pecador doble estrago: mancha su alma y le hace merecedor del castigo...

Leer artículo

Rico no es sinónimo de ladrón ni de avariento No me cansaré de decir que no acuso al rico, sino al ladrón. Rico no es sinónimo de ladrón, ni opulento lo es de avaro. Distinguid bien y no confundáis cosas tan diferentes. ¿Sois ricos? No hay ningún mal en ello. ¿Sois ladrones? Os acuso...

Leer artículo

Una alabanza perfecta Santana de Parnaíba, a 40 kilómetros de São Paulo, Brasil, es conocida como la “cuna de los bandeirantes”, porque de allí partían estos célebres exploradores rumbo “al interior”, a la selva agreste y desconocida...

Leer artículo

Las parábolas de Jesús Las parábolas son ejemplos, o símiles, tomados de lo que generalmente acontece entre los hombres. Se usaba mucho en la antigüedad, especialmente entre los judíos; y el Salvador se sirvió con frecuencia de ellas para explicar las verdades de la fe...

Leer artículo

El sombrero - II En un artículo anterior, tratamos del sombrero como símbolo de dignidad; lo analizaremos ahora como expresión de buenos modales y veremos también cómo entró en decadencia antes de casi desaparecer. “¿Quién es aquella señora de sombrero?”, me preguntó un amigo durante...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino