Ambientes Costumbres Civilizaciones Sed perfectos como vuestro Padre celestial

LA LUMINOSIDAD DIÁFANA confiere a la naturaleza colores matizados y sombras discretas. Algo de la atmósfera primaveral sopla en el aire. Del amarillo vivo a la exuberancia escarlata de las rosas, pasando por diversas tonalidades de verde, la vegetación parece vestida para un día de gala.

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Si ni siquiera Salomón, en toda su gloria, se vistió como los lirios del campo (cf. Mt 6, 29), ¿qué decir del plumaje fascinante del pavo real? Distinguido y noble, mira con categoría a este jardín feérico como un marqués miraría su palacio. Los árboles le sirven de pedestal. Su trono de gloria se extiende por todo el reino vegetal.

Creado por Dios para servir como símbolo vivo de la nobleza, distinción y elegancia, el pavo real puede ser considerado un auténtico “Salomón” entre las aves del cielo.

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¿Pero dónde estamos? En el Parque de Bagatelle, en París, la capital civilizada por excelencia. En este escenario paradisíaco, propio para descansar la vista de quien lo contempla, se encuentra la señal inconfundible de la civilización occidental y cristiana, que transformó florestas agrestes en bosques encantados, pantanos en graciosas fuentes. Civilización ésta que supo unir el esplendor de los lirios del campo con el plumaje edénico de los pavos reales, para enseñar a los hombres a ser perfectos como el Padre celestial es perfecto…

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Tesoros de la Fe N°153 setiembre 2014


San Lorenzo Justiniano
Nº 153 - Setiembre 2014 - Año XIII ¡Oh tú Iglesia Católica! La moralidad es el fundamento del orden social La Santísima Virgen y el sufrimiento Una influencia más fuerte que la de los medios de comunicación San Lorenzo Justiniano La Resurrección de Jesús y la Redención - I Sed perfectos como vuestro Padre celestial



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