LA LUMINOSIDAD DIÁFANA confiere a la naturaleza colores matizados y sombras discretas. Algo de la atmósfera primaveral sopla en el aire. Del amarillo vivo a la exuberancia escarlata de las rosas, pasando por diversas tonalidades de verde, la vegetación parece vestida para un día de gala.
* * * Si ni siquiera Salomón, en toda su gloria, se vistió como los lirios del campo (cf. Mt 6, 29), ¿qué decir del plumaje fascinante del pavo real? Distinguido y noble, mira con categoría a este jardín feérico como un marqués miraría su palacio. Los árboles le sirven de pedestal. Su trono de gloria se extiende por todo el reino vegetal. Creado por Dios para servir como símbolo vivo de la nobleza, distinción y elegancia, el pavo real puede ser considerado un auténtico “Salomón” entre las aves del cielo. * * * ¿Pero dónde estamos? En el Parque de Bagatelle, en París, la capital civilizada por excelencia. En este escenario paradisíaco, propio para descansar la vista de quien lo contempla, se encuentra la señal inconfundible de
la civilización occidental y cristiana, que transformó florestas agrestes en bosques encantados, pantanos en graciosas fuentes. Civilización ésta que supo unir el esplendor de los lirios del campo con el
plumaje edénico de los pavos reales, para enseñar a los hombres a ser perfectos como el Padre celestial es perfecto…
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San Lorenzo Justiniano |
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Jardines franceses e ingleses Dos escuelas de jardinería, dos modalidades de orden La escuela francesa de jardinería tiene en el parque de Versalles un modelo prototípico del espíritu que reinaba en el arte francés en el apogeo del Ancien Régime. Todo muy bien alineado, acomodado, pesado, medido y contado... |
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Dos modos de ver la vida del campo Seis de la tarde. La faena diaria se ha terminado. La noble tranquilidad de la atmósfera envuelve la inmensidad de los campos, invitando al reposo y al recogimiento. Un crepúsculo color de oro transfigura la naturaleza, haciendo brillar en todas las cosas un reflejo lejano y suave de la inexpresable majestad de Dios... |
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“Si vis pacem, para bellum” Cuando contemplamos aquellos altaneros castillos de la Edad Media —erguidos en las fronteras del Imperio Carolingio, en las márgenes del Rin o del Danubio, o en las rutas que las tropas del gran emperador seguían, para impedir el avance de los moros, dentro de la propia España— tengo la impresión de que esos castillos ¡aún palpitan con la batalla!... |
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La ciudad medieval y la ciudad moderna La ciudad moderna es de contornos imprecisos, irregulares, es como un tumor que se va extendiendo de aquí para allá, de tal manera que en una cierta dirección ella creció mucho, y en otra existen aún parques que llegan casi hasta su centro... |
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¿Cómo atraer multitudes como ésta? Qué bueno sería si igual cantidad de personas se reuniera a propósito de la Religión, para un acto público de culto, un gran sermón. Y de ahí fluye naturalmente la gran cuestión: ¿qué medio moderno encontrar, qué técnica nueva usar, para atraer tan enormes conglomerados humanos? ¿Cómo atraer a una manifestación católica el mar de gente que figura en la fotografía de esta página?... |
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