|
Plinio Corrêa de Oliveira
El famoso cuadro de Velásquez —Las Meninas del Museo del Prado, Madrid— es a justo título, una de las cúspides del arte. La gracia infantil y cándida de la Infanta, el cariño lleno de dignidad y respeto de las jóvenes hidalgas que la sirven, la altanería del caballero de Santiago que se ve a la izquierda (y que es el propio pintor), todo exhala un ambiente recogido, elevado, profundamente civilizado. La consideración atenta de esta obra maestra, además de enaltecer el sentido artístico, es altamente formativa para la personalidad humana. Si un observador tuviese una súbita perturbación en la vista, en los nervios o en la mente, naturalmente las armonías del cuadro se irían deshaciendo para él. En el punto extremo de esa perturbación, el aspecto de la obra de Velásquez podría llegar al grado de “horripilante” presente en la siguiente fotografía. Lo contrario jamás podría ocurrir. Si alguien examinara este otro cuadro, y comenzase a sufrir de la vista, de los nervios o de la mente, jamás llegaría a ver a Las Meninas del Prado. Esto es tan evidente, que dispensa demostración. Es que el primer cuadro es producto no del desorden sino del orden, del talento, de la cultura, de la civilización y presenta en sus imponderables una marca profundamente cristiana. El segundo es fruto no del orden sino del desorden, de la extravagancia, del desequilibrio, de la intemperancia. Sólo puede proceder —insistimos— de las pasiones desordenadas o de una enfermedad. * * * La segunda fotografía reproduce la copia, hecha por Picasso, de la inmortal obra de Velásquez. Sin comentarios.
|
Fátima: Una prodigiosa historia que comenzó hace más de 100 años |
|
El tulipán El Tulipán es tan bonito que me pregunto si hay una flor más bella. Florece de varios colores; existe inclusive el tulipán negro... |
|
Tensión y distensión en el semblante de un santo En los jardines del Vaticano el Papa San Pío X acoge a distinguidos visitantes, que le presentan sus homenajes. El cuerpo del Papa, erguido y vigoroso a pesar de los años, da una impresión de ascesis y firmeza, pero algo en su persona, y sobre todo en su plácida fisonomía, expresa reposo y distensión... |
|
Stein am Rhein Stein am Rhein —simplemente “Piedra junto al Rin”— es una minúscula ciudad de Suiza, pero llena de poesía, donde, como se aprecia en la fotografía superior, todo invita a una existencia cristiana, digna y cortés, de la que habla el Papa... |
|
Confort físico - Bienestar moral Comparar es uno de los mejores medios de analizar. Si queremos pues analizar nuestra época, es legítimo que la comparemos. ¿Y con qué? Con el futuro, todavía incógnito, es imposible... |
|
Vida mecánica, vida natural En efecto, la máquina tiende a sujetar completamente a su ritmo mecánico todo el trabajo humano. El trabajo, y más que el trabajo las diversiones, la vida de familia, en fin, toda la existencia... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino