Cansados de la “comida rápida” —que algunos no dudan de tildar de “comida chatarra”— los paladares del mundo entero se vuelven con nostalgia hacia la comida tradicional. Hastiados, quizás, de tanta pobreza culinaria, de ingredientes escasos y de mala calidad, de cocineros improvisados, de recetas simplonas, de tanta hamburguesa y salchipapas, que no dan lugar al pensamiento y a la trascendencia, parece que nuestros contemporáneos finalmente han comprendido que comer es mucho más que alimentarse. Que se trata más de un acto social, que de una función fisiológica. Y que nada contribuye más a la división en una familia, que encender la televisión a la hora de las comidas; máxime cuando cada uno quiere comer viendo “su” televisión… Y no olvidemos que la buena mesa tiene además un saludable efecto espiritual, como manifestación de virtudes de quien la prepara y la sirve, y sobre todo porque no sólo congrega sino que une a la familia, especialmente cuando es acompañada de una amena e interesante conversación. Sobre este apetitoso tema, versa el siguiente artículo, fruto de la centelleante pluma de Nelson Fragelli; que junto a los artículos sobre la Virgen de la Almudena —muy venerada también en el Cusco— y la Fiesta de Todos los Santos, componen el menú principal del presente número. En Jesús y María, El Director
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Todos los Santos |
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Paz de alma en el Calvario No existe sin embargo solo la paz del Tabor (ver número anterior). Está también la paz del Calvario... |
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El perfil de la beata Jacinta Marto, descrito por la hermana Lucía Jacinta tenía un porte siempre serio, modesto y amable que parecía traducir la presencia de Dios en todos los actos, propios de personas avanzadas en edad y de gran virtud... |
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La completa infamia en contraste con la suma perfección En este famoso cuadro, Giotto pintó a Judas en el acto de besar a Nuestro Señor Jesucristo. Era el beso de la traición, en el momento en que Nuestro Señor, poco antes de ser arrestado y conducido para ser juzgado y crucificado, acababa de pronunciar aquellas tremendas palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc 22, 48)... |
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La maternidad divina de María Algunos predicadores —como san Bernardino de Siena, el padre Monsabré, etc.— exaltando en demasía las glorias del sacerdocio, llegaron a decir que la dignidad del sacerdote es mayor que la de la Santísima Virgen... |
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El fin legítimo de la guerra es la paz en la justicia En primer lugar, hay guerras que son justas. Son las que están destinadas a reprimir una acción culpable del adversario... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino