Lectura Espiritual Las cruces del buen y del mal ladrón

Continuando con la trascripción de trechos de la obra «Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales»,* presentamos en esta edición las reflexiones de este gran maestro espiritual sobre los sufrimientos inherentes a todos los hombres.


Salomón dice que todo lo que ocurre en este mundo es vanidad y aflicción de espíritu. Nadie puede evitar la cruz y los sufrimientos; pero los impíos y los pecadores están atados a la cruz y a las tribulaciones contra su voluntad; y por su impaciencia hacen esas cruces inútiles; tienen sentimientos de estima hacia sí mismos semejantes a los del mal ladrón; por ese medio unen sus cruces a las de este malvado y sus recompensas serán iguales.


La Crucifixión, Juan Bautista Tiépolo, c. 1750 – Óleo sobre lienzo, Museo de Arte de San Luis, Misuri, EE. UU.

El buen ladrón transformó su cruz mala en la cruz de Jesucristo. Ciertamente los trabajos, las injusticias, las tribulaciones que recibimos son cruces de ladrón y las merecemos. Debemos, pues, decir humildemente como el buen ladrón: “Recibimos en nuestros sufrimientos lo que merecemos por nuestros pecados”. Es así que por nuestra humildad transformaremos la cruz de ladrón en cruz de cristiano verdadero. Unamos, pues, con el buen ladrón, nuestra cruz de pecador a la cruz de Aquel que nos salvó; y por esta amorosa y devota unión de nuestros sufrimientos a la cruz de Jesucristo, entraremos como el buen ladrón en su amistad y en el paraíso.

“El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo—dice Nuestro Señor—, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24). Cargar con su cruz significa recibir y sufrir todas las penas, contradicciones, aflicciones y mortificaciones que nos suceden en esta vida. Sin excepción alguna, con una completa sumisión e indiferencia. […] La cruz es la puerta regia para entrar en el templo de la santidad; aquel que la busca fuera de allí, no la encuentra. Las mejores cruces son las más pesadas y las más pesadas son las que más incomodan a la parte inferior del alma. […]

Nuestro Señor le concedió a David escoger el castigo que quería, y ¡bendito sea él! Pero creo que yo no escogería y habría dejado la elección a su divina Majestad. Cuanto más la cruz sea de Dios, tanto más la debemos amar. […]

Séneca dijo lo siguiente, y yo querría que lo hubiese dicho San Agustín: “La perfección del hombre consiste en sufrir bien todas las cosas, como si le viniera por elección suya”



* P. Jean-Joseph Huguet S.M., Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales, Livraria Salesiana Editora, São Paulo, 1946, p. 203-206.
La Natividad de la Santísima Virgen La mejor respuesta al imperio del dinero es la ley de la honra
La mejor respuesta al imperio del dinero es la ley de la honra
La Natividad de la Santísima Virgen



Tesoros de la Fe N°141 setiembre 2013


La Niña MaríaEl augusto nombre de la Madre del Salvador
Nº 141 - Setiembre 2013 - Año XII Dos amores, dos ciudades La Natividad de la Santísima Virgen Las cruces del buen y del mal ladrón La mejor respuesta al imperio del dinero es la ley de la honra San Vicente de Paul ¿Quiénes son los hijos de la serpiente? El vendaval igualitario conduce al materialismo



 Artículos relacionados
Una pátina celestial cubre Lourdes En aquel 2 de marzo de 1858, en la gruta de Massabielle, la Santísima Virgen le dijo a la joven Bernadette Soubirous, arrodillada a sus pies: “deben venir aquí en procesión”...

Leer artículo

Una visita a Genazzano Cuando el autobús que me llevaba a Genazzano se alejó del ajetreado y angustioso tráfico del centro de Roma y pasó por delante de Porta Maggiore, me alegró ver que no llevaba ni un solo turista. Después de varios meses viviendo en Roma, me había acostumbrado a verlos por todas partes...

Leer artículo

¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios...

Leer artículo

Del Juicio Particular - I Dicen comúnmente los teólogos que el juicio particular se verifica en el mismo instante en que el hombre expira, y que en el propio lugar donde el alma se separa del cuerpo es juzgada por nuestro Señor Jesucristo, el cual no delegará su poder, sino que por Sí mismo vendrá a juzgar esta causa...

Leer artículo

Un secreto... es un secreto La mañana del 14 de junio, temprano, partieron madre e hija para Fátima, María Rosa delante todo el camino hasta llegar a la casa de los Marto. Allí se detuvo la madre para aliviar su pena con tía Olimpia, y mientras tanto Lucía, llorando amargamente, cambió unas pocas palabras con Jacinta...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino