Ambientes Costumbres Civilizaciones Ambiente terreno que produce inapetencia de las cosas del Cielo

Plinio Corrêa de Oliveira


Vista nocturna de Times Square, en Nueva York. Todos los recursos de la propaganda luminosa son utilizados para deslumbrar al transeúnte, atraer su atención hacia todas partes, excitarlo de las más diversas maneras, para finalmente convencerlo de que compre algo que normalmente no compraría.

Éste no es sino uno de los aspectos de la vida de constante agitación de las grandes ciudades modernas. Todo es movimiento, sensación, excitación, prisa.

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El famoso cuadro de Fray Angélico, representando a Santo Domingo en meditación, constituye un contraste chocante con la primera fotografía.

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¿Sería posible que la población de las “urbes” babilónicas de nuestros días conserve esa distensión psíquica espléndida, que prepara las almas para elevarse a las más altas esferas del estudio o de la meditación? ¿Quién no ve cuánto la agitación moderna aparta a la inmensa mayoría de los hombres del gusto de recogerse en Dios para estudiar y orar?

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En el Cielo, dice San Agustín, “descansando contemplaremos, contemplando amaremos, y amando alabaremos. Esto constituirá nuestro fin sin fin” (De Civitate Dei, l. XXII, c.30, nº 5).

¿La trepidación moderna prepara al hombre para comprender y anhelar esta felicidad?     





Matrimonio, adulterio y «happy end» Palabras del director Nº 102 - Junio 2010 - Año IX
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Tesoros de la Fe N°102 junio 2010


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Nº 102 - Junio 2010 - Año IX Hacen falta apóstoles «amantes de la Eucaristía» Corpus Christi “¡No!” ¿Por qué no? Madre del Perpetuo Socorro Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre San Paulino de Nola Matrimonio, adulterio y «happy end» Ambiente terreno que produce inapetencia de las cosas del Cielo



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