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Plinio Corrêa de Oliveira
Vista nocturna de Times Square, en Nueva York. Todos los recursos de la propaganda luminosa son utilizados para deslumbrar al transeúnte, atraer su atención hacia todas partes, excitarlo de las más diversas maneras, para finalmente convencerlo de que compre algo que normalmente no compraría. Éste no es sino uno de los aspectos de la vida de constante agitación de las grandes ciudades modernas. Todo es movimiento, sensación, excitación, prisa. * * * El famoso cuadro de Fray Angélico, representando a Santo Domingo en meditación, constituye un contraste chocante con la primera fotografía. * * *
¿Sería posible que la población de las “urbes” babilónicas de nuestros días conserve esa distensión psíquica espléndida, que prepara las almas para elevarse a las más altas esferas del estudio o de la meditación? ¿Quién no ve cuánto la agitación moderna aparta a la inmensa mayoría de los hombres del gusto de recogerse en Dios para estudiar y orar? * * * En el Cielo, dice San Agustín, “descansando contemplaremos, contemplando amaremos, y amando alabaremos. Esto constituirá nuestro fin sin fin” (De Civitate Dei, l. XXII, c.30, nº 5). ¿La trepidación moderna prepara al hombre para comprender y anhelar esta felicidad?
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La Solemnidad del Corpus Christi |
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“Si vis pacem, para bellum” Cuando contemplamos aquellos altaneros castillos de la Edad Media —erguidos en las fronteras del Imperio Carolingio, en las márgenes del Rin o del Danubio, o en las rutas que las tropas del gran emperador seguían, para impedir el avance de los moros, dentro de la propia España— tengo la impresión de que esos castillos ¡aún palpitan con la batalla!... |
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El vendaval igualitario conduce al materialismo El marqués de Espínola, comandante de las valerosas tropas de Felipe IV, recibe de manos de Justino de Nassau, en Breda, las llaves de la ciudad, que capitula después de una resistencia intrépida... |
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Los Reyes Magos y algunos pastores Grandes y pequeños junto a la cuna del Niño Jesús. Quiso la Providencia que el Niño Jesús recibiera la visita de tres sabios —que según una venerable tradición eran también reyes— y algunos pastores. Precisamente los dos extremos de la escala humana de valores. Porque... |
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San José, Patrono de la Iglesia Esta fue la mejor estampa de San José que conocí en mi vida. Se trata claramente de una pintura ejecutada por alguien que interpretó bien el papel de San José, y que lo supo expresar en una obra artística de buena calidad... |
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Neuschwanstein El sentido del combate y de la dignidad hidalga La primera impresión que el castillo sugiere, a mi modo de ver, es causada por el juego de las torres, sobre todo la torre más alta, que parece desafiar los montes atrás, como quien dice: “Yo estoy en la cumbre del orbe, más alto que yo no hay nadie”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino