Creador inefable, que en los tesoros de tu sabiduría has establecido tres jerarquías de Ángeles, y las has colocado sobre el cielo empíreo con orden admirable y has dispuesto admirablemente todas las partes del universo. Tú, pues, que eres considerado verdadera fuente de la luz, y principio eminentísimo de la sabiduría, dígnate infundir un rayo de tu claridad en las tinieblas de mi inteligencia, alejando de mí las dos clases de tinieblas con las que he nacido: la del pecado y la de la ignorancia. Tú, que sueltas las lenguas de los niños, prepara mi lengua e infunde la gracia de tu bendición en mis labios. Concédeme la agudeza para entender, la capacidad para asimilar, el modo y la facilidad para aprender, la sutileza para interpretar y la gracia abundante para hablar. Instruye el comienzo, dirige el desarrollo, completa la conclusión. Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
|
La escritura manual: imprescindible en el colegio Digitalización vs. enseñanza tradicional |
|
Horror demoníaco Estos tres monstruos hieren la sensibilidad natural del hombre. Están en flagrante contradicción con todos los principios de orden, bondad y belleza puestos por Dios en la creación... |
|
Azotado, coronado de espinas y condenado a muerte Entregado Jesús a los soldados, fue despojado de sus vestidos; y tanto lo azotaron que el cuerpo quedó hecho una sola llaga, como anunció Isaías... |
|
Abuso de la Misericordia Divina Dice San Agustín que de dos maneras engaña el demonio a los cristianos; a saber: desesperando y esperando. Después que el hombre ha cometido muchos pecados, el enemigo le incita a desconfiar de la misericordia de Dios, haciéndole ver el rigor de la justicia divina... |
|
La vida temprana de la Virgen María Cuando la Virgen María alcanzó la edad de tres años, sus piadosos padres cumplieron su promesa... |
|
La fecundidad de la vida urbana medieval Si algún día, querido lector, por la gracia de Dios, fuéramos conducidos por nuestro ángel de la guarda en un largo viaje al pasado, y acabáramos desembarcando en una ciudad europea del año 1200, nos encontraríamos ante un escenario imposible de ser imaginado por los hombres de nuestro siglo en toda su belleza y variedad... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino