Creador inefable, que en los tesoros de tu sabiduría has establecido tres jerarquías de Ángeles, y las has colocado sobre el cielo empíreo con orden admirable y has dispuesto admirablemente todas las partes del universo. Tú, pues, que eres considerado verdadera fuente de la luz, y principio eminentísimo de la sabiduría, dígnate infundir un rayo de tu claridad en las tinieblas de mi inteligencia, alejando de mí las dos clases de tinieblas con las que he nacido: la del pecado y la de la ignorancia. Tú, que sueltas las lenguas de los niños, prepara mi lengua e infunde la gracia de tu bendición en mis labios. Concédeme la agudeza para entender, la capacidad para asimilar, el modo y la facilidad para aprender, la sutileza para interpretar y la gracia abundante para hablar. Instruye el comienzo, dirige el desarrollo, completa la conclusión. Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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La escritura manual: imprescindible en el colegio Digitalización vs. enseñanza tradicional |
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¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María? El fervor de nuestra plegaria, y no precisamente su duración, es lo que agrada a Dios y le gana el corazón. Una sola avemaría bien dicha es más meritoria que ciento cincuenta mal dichas... |
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¿En qué casos se puede recibir la absolución general sacramental? La pregunta del consultante es de suma importancia, porque desgraciadamente desde hace varias décadas los abusos en esta materia van en aumento, dejando a los fieles con escrúpulos de recibir la sagrada comunión porque no saben si la administración del sacramento de la Penitencia fue válida o, por el contrario, no saben que necesitan confesarse de nuevo con otro sacerdote... |
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Grandezas y glorias de San José En una aparición a santa Margarita de Cortona (1247-1297), Nuestro Señor le recomendó: “Manifestad cada día, con un tributo de alabanza, vuestra respetuosa devoción a la bienaventurada Virgen María y a San José, mi padre nutricio”... |
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Conversar con Dios es tarea fácil y agradable Hemos dicho que es grande error manifestar desconfianza en nuestras relaciones con Dios y comparecer siempre ante su divino acatamiento como aparece en la presencia de su señor el esclavo tímido y vergonzoso, temblando de miedo. Pero todavía el error es mucho mayor si creemos que el conversar con Dios causa tedio y amargura... |
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Cristiandad II Cuando la vida social de las almas es regular e intensa en un determinado grupo humano —una familia, digamos, o una sociedad—, se constituye en él una especie de alma colectiva, es decir, un conjunto de convicciones, algunas de las cuales se valoran como particularmente importantes... |
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