En las escuelas de Nueva Jersey no piensan así Gary Isbell El teclado aún no ha eliminado al bolígrafo. El Comité de Educación de la Asamblea de Nueva Jersey aprobó el año pasado por unanimidad el proyecto de ley 3865, que exige el regreso de la enseñanza de la caligrafía y de la escritura corrida a mano para los alumnos de tercer a quinto grado de las escuelas públicas. Al finalizar la escuela primaria, estos alumnos deben saber leer y escribir de forma legible con letra corrida, una habilidad que lleva mucho tiempo en vías de extinción. Importancia histórica de la escritura corrida Muchos consideran que legislar el retorno de una práctica antigua en nuestra era digital de alta velocidad es un gesto inútil e ineficaz hacia el pasado. Irónicamente, la letra corrida se originó para escribir de manera más rápida y eficiente. Nacida en las antiguas civilizaciones de Grecia y Roma, fue diseñada para aumentar la velocidad con la que los amanuenses podían volar sobre el papiro sin levantar la pluma. Sin embargo, en la época victoriana (1837-1901), la escritura corrida dejó de ser una mera herramienta práctica para convertirse en una floreciente expresión de la personalidad. Escribir con belleza y elegancia era sinónimo de cultura y educación. Beneficios psicológicos y cognitivos Más allá de la nostalgia y las percepciones sociales, existen razones profundas, casi diríamos biológicas, para mantener los lazos y las curvas.
La escritura corrida obliga a los niños pequeños a ejercitar las habilidades motoras de las manos para trabajar tanto el lado izquierdo como el derecho. Por lo tanto, esos lazos interminables y esas letras fluidas son, en realidad, complejos ejercicios neuronales disfrazados. El movimiento continuo y fluido de la escritura corrida exige una colaboración única entre los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro. Integra la coordinación de una manera que la escritura con letra de imprenta o el uso del teclado o la pantalla táctil no pueden igualar. Conectar letras también conecta neuronas y afianza la memoria. Muchos educadores redujeron la letra corrida a un estilo de escritura. Sin embargo, es un ejercicio aparentemente sencillo que pone en marcha la coordinación y el crecimiento. A medida que los niños dominan esta habilidad, entrelazan las dos mitades de su cerebro en un todo unificado. Empezar cuanto antes Todos los beneficios de escribir de corrido provienen de empezar pronto. Los niños son artistas innatos, atraídos naturalmente por el dibujo mucho antes de preocuparse por la gramática. La letra corrida es simplemente dibujar con un mensaje. Posee una continuidad fluida de la que carece la letra de imprenta estándar, lo que permite que las letras fluyan entre sí y creen un ritmo visual distintivo. Esta conexión no solo aporta elegancia, sino que fija la ortografía en la memoria muscular y fortalece el lóbulo parietal y las regiones centrales del cerebro. La forma más artística de escribir es también la herramienta más práctica para enseñar a leer a un niño.
La letra corrida también activa los centros de recompensa del cerebro, lo que ayuda a retener la memoria. Cuando una letra se escribe a mano, se recuerda de forma diferente que cuando se plasma en mayúsculas. Para los estudiantes con dislexia, el flujo continuo de la letra corrida puede evitar los tropiezos visuales que suelen causar las letras de imprenta desconectadas, lo que facilita el aprendizaje de la lectura y la escritura. Esta dificultad se produce con frecuencia cuando confunden las letras de imprenta “b” y “d”. Escribir con letra corrida En la carrera frenética por mantenerse conectados, la elocuencia y el estilo suelen sacrificarse. Dejando a un lado las consideraciones tecnológicas, la escritura corrida es un hermoso e intencionado acto de calma y reflexión. Obliga a quien escribe a efectuar una pausa y pensar profundamente mientras da forma al contenido, creando palabras que transmiten significado en lugar de simples datos sin procesar. * * * Adoptar la escritura corrida no significa convertirse en un tecnófobo y empezar a quemar teclados. Sin embargo, el bolígrafo así como la pluma fuente deberían volver a formar parte de la conversación. No sustituyen a lo digital, sino que lo ponen en su lugar. Añaden un indispensable toque de personalidad artística, gracia relajante y desarrollo intelectual que tanto se necesita en este mundo digital de alta velocidad.
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