Distinción, dignidad y frivolidad del Antiguo Régimen en una plaza de Venecia Plinio Corrêa de Oliveira En mi sala de trabajo tengo un cuadro que reproduce una pequeña plaza de Venecia. Tiene un encanto que conmueve los sentidos, incluso por sus defectos, revelando el “alma” y el espíritu venecianos. Este encanto impregna el conjunto de la plaza, la iglesia del fondo, las casas y los personajes allí presentes, cuyas actitudes características dan la impresión de que están saliendo de alguna representación teatral. La iglesia, de un estilo que parece del siglo XVII, irradia cierta paz al conjunto. Es casi lo contrario de lo que trasparece en la gente, pero que acaba envolviéndola. A través de una puerta abierta de la iglesia se percibe algo de meditativo y serio, por la presencia del Santísimo Sacramento en el sagrario interior, riquísimo en gracias. Es el mismo imponderable de ciertas iglesias de Italia. Esta Venecia del siglo XVIII tiene algo que recuerda remotamente la dignidad y la distinción propias del Antiguo Régimen. En la gente se refleja también la frivolidad social de aquella época. Están acostumbrados a vivir en Venecia y convivir con casas de apariencia un tanto tristona y de líneas palaciegas. Les gusta el estilo, que les eleva a un nivel superior. Estos diversos aspectos, donde se mezclan huellas de siglos anteriores y algo del siglo venidero, influencian a las almas de quienes están allí o viven en la plaza. La combinación de todos estos elementos se asemeja a ciertas presentaciones de helados, cuando la grosella y la crema se derriten, alternando dentro de la copa sus respectivos colores. En la plaza, sus diversos aspectos forman tintes psicológicos: unas bolas de helado de sabor indefinido dentro de una copa; lo que vendría a
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La Resurrección Magno suceso ante el cual toda rodilla se dobla |
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La Rusia de Cristo y la Rusia de la Revolución* Antes de Pedro el Grande, Rusia había desarrollado lenta y penosamente una espléndida civilización, profundamente marcada en muchos aspectos por la influencia cristiana... |
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El derecho de los padres a la educación de sus hijos La familia ha recibido, por parte del Creador, deberes y derechos respecto a la educación de los hijos. Este derecho de los padres tiene preferencia sobre el derecho de otras instituciones sociales. Ningún poder terreno —tampoco el Estado— está autorizado para disputar este derecho a los padres... |
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Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
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El viejo y el nuevo espíritu de la hospitalidad La hospitalidad es tan antigua como la propia humanidad. Desde que el hombre empezó a viajar por la Tierra ha necesitado un lugar donde alojarse... |
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Santa Jeanne-Élisabeth Bichier des Âges Juana Isabel María Lucía Bichier des Âges nació el 5 de julio de 1773 en el castillo des Âges, perteneciente a su patriarcal y aristocrática familia... |
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