|
La aceleración de la vida moderna dificulta una cabal comprensión de los monumentos históricos Plinio Corrêa de Oliveira
La primera fotografía presenta la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, en su dignidad y distinción de auténtica y maternal reina. A su lado corren motocicletas y automóviles, con el ruido de sus motores a explosión, corre el hormigueo de la vida moderna. Europeos y turistas del mundo entero pasan por allí, pero están pensando en otras cosas, y no le dan a la Basílica su verdadero valor, la cual no es tan visitada como merecería. Da la impresión de una reina en toda su majestad y dignidad. Sin embargo, no se la comprende bien, porque la gente moderna no tiene los presupuestos para entenderlo, ni ojos para ver, ni oídos para oír y, sobre todo, intelecto para entender la majestuosidad del monumento.
En las correrías de la nueva Europa, la gente ya no comprende el alma de la vieja Europa. Muchos turistas visitan sus hermosos monumentos, pero admiran más las novedades del mundo moderno y de la técnica. En la línea de “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones”, podemos confrontar a la Basílica de San Juan de Letrán con el Arco del Triunfo, en París [segunda foto]. Es un monumento neoclásico, erigido para celebrar las victorias de Napoleón Bonaparte, lo que le imprime un ceño fruncido napoleónico; pero incontestablemente tiene su mérito. Situado en la convergencia de avenidas muy transitadas como los Champs-Elysées [Campos Elíseos], un mundo de turistas pasa por él, pero sin analizarlo en profundidad, porque se sienten más atraídos por la agitación y los placeres de la vida moderna. A pesar de todo, los visitantes también se sienten atraídos por la vaga idea de que la vieja Europa aún existe.
|
Segovia Belleza y fuerza que brotan de la fe |
|
Santo Tomás Apóstol Los evangelistas muy poco registran de la vida de los doce hombres providenciales por cuyo intermedio la Santa Religión fue predicada en casi todo el mundo civilizado de la época. Con excepción de san Pedro y san Juan Evangelista, los Evangelios nos proporcionan pocos datos a respecto de los demás... |
|
Nada repugna tanto a la razón como una igualdad absoluta entre los hombres Todos los hombres son, ciertamente, iguales: nadie duda de ello, si se consideran bien la comunidad igual de origen y naturaleza, el fin último cuya consecuencia se ha señalado a cada uno, y finalmente los derechos y deberes que de ellos nacen necesariamente. Mas como no pueden ser iguales... |
|
En los que no están unidos a Cristo hay latente algo de diabólico El comienzo de una gran obra debe ser pequeño. No es la cuestión financiera la que os debe afligir. Todo lo que Dios quiere se arregla, no se sabe cómo. Tendréis el auxilio necesario y, aún faltando este, debéis comenzar... |
|
Santa Bernardita: testimonio vivo de las apariciones de Lourdes La Salette (1846), Lourdes (1858) y Fátima (1917), las tres grandes apariciones de la Santísima Virgen en los tiempos modernos. Tres mensajes, tres secretos, seis pastorcitos… Pareciera que la Madre de Dios quiso mostrar su preferencia por las almas puras y sencillas de niños alejados del contexto de las ciudades... |
|
San Andrés Corsini Nicola y Peregrina pertenecían a la noble y antigua familia florentina de los Corsini. A fuerza de oraciones y promesas, obtuvieron del cielo un hijo, que consagraron a la Virgen en el convento de los carmelitas... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino