Estimados amigos: Con motivo de la Semana Santa del año pasado reprodujimos parte del libro 7º de la célebre obra Jesucristo, su vida, su pasión, su triunfo, escrita por el padre Augustin Berthe, misionero redentorista francés. Los textos entonces seleccionados narraban los sufrimientos padecidos por Nuestro Señor en la vía dolorosa, cargando su pesada cruz hasta la cima del Calvario, mientras era escarnecido por el populacho seducido por los jefes de los sacerdotes fariseos. Casi desfallecido bajo el peso de la cruz, en aquel camino de dolor Jesucristo fue consolado por su Santísima Madre en un encuentro —el más conmovedor de la historia— que lo reanimó para continuar hasta la plena consumación de su holocausto, a fin de redimir al género humano. Como Tema del Mes para la Semana Santa de este año, continuaremos con la narración del padre Berthe que sigue a la Crucifixión y Muerte, contenida en el libro 8º de la misma obra. Verdaderamente, Jesús ha resucitado, como lo habían anunciado los profetas y Él mismo durante su vida terrena. En nuestros días es posible venerar una sagrada reliquia en la que se comprueba concluyente y científicamente que nuestro divino Redentor resucitó. Esta reliquia, la Sábana Santa, es el lienzo funerario que sirvió de mortaja para el entierro del cuerpo del Hijo de Dios. Ella se conserva desde el siglo XIV en la basílica catedral de la ciudad de Turín, al norte de Italia. Augustin Berthe, C.SS.R., nació el 15 de agosto de 1830 en Merville, diócesis de Cambrai (Francia). Murió en Roma el 22 de noviembre de 1907. Ordenado sacerdote en 1854, se convirtió en un ilustre misionero y predicador de su congregación. Fue profesor de retórica, rector de diferentes casas religiosas en Francia y consultor general de los redentoristas en Roma. Escribió numerosos artículos y libros, publicados en varios idiomas y con grandes tiradas. En Jesús y María, El Director
|
La Resurrección Magno suceso ante el cual toda rodilla se dobla |
|
El Árbol de Navidad del señor D’Auvrigny Desde tiempos inmemoriales la aldea y el castillo mantenían entre sí las mejores relaciones. El conde de Auvrigny era caritativo y a la menor dificultad recurrían al señor, que se encargaba de resolver sus cuestiones... |
|
Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos San Epifanio llama a María “la de los muchos ojos”; la que es todo ojos para ver de socorrer a los necesitados... |
|
Galileo y la perturbación cósmica En este caso, ni el Sol ni la Tierra se habrían detenido. A partir de la premisa filosófico-teológica de que los ángeles pueden actuar sobre la materia, la explicación es coherente y aceptable... |
|
¿Sabe Ud. a qué juegan sus hijos? A tal propósito concurren hoy lecturas malsanas como las de Harry Potter, entretenimientos frenéticos y adictivos como los videojuegos, la violencia e inmoralidad torrencial que irradia la televisión, y el descuido de los padres de familia y educadores. No es raro que en los días actuales un niño conozca formas de mal que antiguamente hasta para un adulto estaban vedadas... |
|
Conversar con Dios es tarea fácil y agradable Hemos dicho que es grande error manifestar desconfianza en nuestras relaciones con Dios y comparecer siempre ante su divino acatamiento como aparece en la presencia de su señor el esclavo tímido y vergonzoso, temblando de miedo. Pero todavía el error es mucho mayor si creemos que el conversar con Dios causa tedio y amargura... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino