Verdades Olvidadas “Y líbranos del mal”

Adoración del becerro de oro, Nicolás Poussin, 1634 – Óleo sobre lienzo, National Gallery, Londres

La idolatría no se refiere solo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5).

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

 

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2113, 2116 y 2117 in https://www.vatican.va.

‹ Palabras del Director Nº 251 – Noviembre de 2022 – Año XXI La Ciencia busca nuevas evidencias del Diluvio ›
La Ciencia busca nuevas evidencias del Diluvio ›
‹ Palabras del Director Nº 251 – Noviembre de 2022 – Año XXI



Tesoros de la Fe N°251 noviembre 2022


San Nuno Álvares Pereira Noble guerrero y carmelita portugués
Noviembre de 2022 – Año XXI “Y líbranos del mal” La Ciencia busca nuevas evidencias del Diluvio Importancia de la Familia La Virgen del Hacha El Acuario San Nuno de Santa María Contemplación y disipación Taller de costura en Bretaña



 Artículos relacionados
El hombre mediocre Al mediocre le agradan los escritores que no dicen ni sí ni no, sobre ningún tema, que nada afirman y que tratan con respeto todas las opiniones contradictorias...

Leer artículo

Después del Juicio Final, ¿ya no existirá el Purgatorio? Según la enseñanza de la Iglesia Católica, el Purgatorio existe para la purificación de las almas que mueren en estado de gracia, pero que todavía necesitan ser purificadas de la escoria de los pecados pasados y pagar la pena temporal debida por ellos...

Leer artículo

¿Es pecado mortal leer el Corán y otros libros islámicos? En el pasado, la Iglesia ejercía esta vigilancia al establecer un Índice de Libros Prohibidos, que los fieles no podían leer sin cometer pecado mortal; o incluso, en algunos casos, incurrir en excomunión...

Leer artículo

San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano...

Leer artículo

El Mensaje de Fátima, ese desconocido No es fácil discernir lo que el mensaje de Fátima tiene de medular. Revelado poco a poco por expreso deseo de la Santísima Virgen o por determinaciones humanas, es tan rico en aspectos relevantes que, conforme la índole propia de cada alma, esta se detendrá sea en uno, sea en otro de esos aspectos, sin fijarse en ninguno como su substrato fundamental...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino