|
Elevación e intimidad Plinio Corrêa de Oliveira
Años atrás, cuando visité la Sainte Chapelle (Santa Capilla) por primera vez, pensé que esta parte baja fuese la capilla principal. Me pareció tan bonita que, al verla, solté una exclamación; lo cual, para mi, tiene mucho significado, porque no soy muy exclamativo. ¡Quedé encantado! Sin embargo, me indicaron que debía subir enseguida, porque el flujo de los visitantes estaba aumentando y la capilla quedaba arriba, siendo que aquel piso inferior estaba destinado a la servidumbre. Como los habitantes del palacio real eran muy numerosos y al rey (san Luis) le gustaba asistir al Santo Sacrificio con todos juntos, se celebraba una misa abajo y otra arriba. Como la parte superior no tenía capacidad para todos, la servidumbre permanecía abajo. Arriba se instalaba el soberano con su corte. * * * Llamo la atención, en primer lugar, para el siguiente aspecto: hay algo en las proporciones de esta parte baja de la capilla, completamente diferente de lo que estamos habituados a ver en esa materia en las iglesias. Hay una proporción especial para quien reza: sentirse en un ambiente muy elevado y al mismo tiempo muy íntimo. La persona se siente como que recibida por Dios en su gabinete personal, en su sala más interna. En una perspectiva que concilia la elevación con la intimidad. ¿Cómo se consigue eso? De la siguiente manera: las columnas son gráciles, son tenues; no son columnas fuertes, pesadas; pero todas ellas se abren como si fueran palmeras cuyas hojas se unen en el techo. Y se abren de un modo tan armonioso, tan gradual, tan perfecto, que se tiene una cierta impresión de que ellas se quedan allá en lo alto, en el techo, en el punto donde se unen… y que, al mismo tiempo, ese punto muy alto está al alcance de quien lo contempla, por donde se siente misteriosamente elevado. En la intimidad, se tiene la impresión de gran elevación; y, en la elevación, se tiene la impresión de gran intimidad. El hombre mide toda la grandeza de Dios, pero, concomitantemente, se siente elevado hasta el Creador. Afectuosa y cariñosamente elevado hasta Dios. * * * Las ojivas ejercen su incomparable fascinación sobre los espíritus. Vemos cómo la ojiva es un ornamento bello, y cómo el juego de ojivas es más bonito que el de cada ojiva en particular. La Sagrada Escritura dice que Dios, cuando creó el universo, reposó el séptimo día, considerando la obra que había hecho. Y le quedó patente que cada cosa era bella, pero que el conjunto era más hermoso que cada parte. En la Sainte Chapelle encontramos eso: todas esas columnas son bonitas, las pinturas acentúan tal belleza, los vitrales, etc. Sin embargo, el conjunto es mucho más bello.
|
EL mensaje de Fátima Hoy más urgente que nunca |
|
La Infancia de Jesús Herodes esperaba a los Magos para tener noticias acerca del nacimiento de Cristo, pero sus intenciones eran pérfidas. Temiendo un rival que pudiese tomar su puesto, quería a toda costa eliminarlo... |
|
¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana? Tengo amigos que no comprenden cómo Jesucristo, siendo Dios, podía tener una vida verdaderamente humana, y por eso yo quisiera saber cómo eran la Persona y la vida humana de Nuestro Señor Jesucristo. En otros términos, cómo era posible que Nuestro Señor sintiera dolores físicos o aflicciones morales, si al mismo tiempo, siendo Dios, vivía en la absoluta felicidad de la Santísima Trinidad. Y también si, por ejemplo, Él podía contraer alguna enfermedad, resfriarse, etc... |
|
Santa Ángela de Foligno Ángela nació en 1248 en Foligno, a 20 kilómetros de Asís, en la provincia de Perugia, en el seno de una familia acomodada pero sin fe... |
|
Profecías que se cumplieron en Nuestro Señor Jesucristo CAÍDOS NUESTROS PRIMEROS PADRES Adán y Eva del estado de inocencia en que habían sido creados por Dios, no les quedaba más remedio de salvación que la fe en aquel futuro Libertador que la bondad divina les había prometido... |
|
El largo camino para atender los pedidos de la Virgen en Fátima El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino