Estimados amigos: Ya tan próximos al centenario de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima, podríamos imaginar cómo fue en la pequeña localidad de Aljustrel aquella Navidad que la precedió. Los tres pastorcitos —Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto— habían sido privilegiados por el cielo, durante 1916, con tres apariciones del Ángel de Portugal. Digna preparación para los acontecimientos del año siguiente. Pero nada hacía prever, ni una palabra, ni una insinuación, ni un gesto del ángel, que la propia Madre de Dios se les manifestaría grandiosamente entre los meses de mayo y octubre de 1917. Portugal era en aquel entonces una nación macizamente católica; cuadro al que no le faltaban sombras. Una revolución de corte marxista había depuesto y asesinado a la familia real portuguesa e instaurado la república. Desde la cima del poder se promocionaba abiertamente el ateísmo y la negación de todos los principios de la civilización cristiana. Pero el pueblo fiel era ajeno a aquellos cabildeos. Así como en Lisboa, en Fátima todos se preparaban para celebrar la fecha magna de la cristiandad: la Navidad, en que Dios hecho niño nace del seno purísimo de María. ¡Quién podría imaginar, en ese momento, el gran obsequio que el Niño Jesús preparaba para los tres pastorcitos y por medio de ellos al mundo entero! Preparémonos nosotros también, en este sombrío final de 2016, para recibir las magníficas gracias que el Niño Dios nos tiene preparadas con motivo del centenario de las apariciones de su Madre Santísima en Fátima. Deseándoles a nuestros lectores y a sus queridas familias una santa Navidad, me despido. En Jesús y María, El Director
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Navidad En el “crepúsculo” del Sol de Justicia |
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San José de Calasanz ue con sorpresa que los habitantes del palacio del nobilísimo D. Pedro de Urgel, barón de Peralta de la Sal, en la católica España, vieron en 1561 a su hijo de cinco años de edad, corriendo por la casa armado con un puñal, que había tomado de la panoplia paterna, detrás de algo. ¿De qué? Se preguntaron a sí mismos... |
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¿Qué se esconde detrás de la “píldora del día siguiente”? “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (Canon 1398, Código de Derecho Canónico, promulgado en 1983 por S.S. Juan Pablo II)... |
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Jesús en el huerto de Getsemaní Al llegar Jesús al pie del monte de los Olivos, entró en un huerto del valle cercano, llamado Getsemaní. En este lugar, fue precisamente donde el Salvador sintió todo el peso de las miserias humanas, que voluntariamente había tomado sobre sí... |
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La humanidad después del pecado original La Providencia Divina concedió a cada animal los medios de defensa y de ataque propios. Los insectos muy pequeños tienen facilidad para huir. La desproporción de fuerzas entre el tigre y el hombre es mucho menor de que entre el hombre y la mosca. Pero la mosca fácilmente escapa y no se consigue cogerla. Su propia pequeñez es su defensa... |
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Verdadera Historia Un negro de Guinea, ajeno de toda instrucción en el arte de pintar, dirigida su mano de superior impulso, en el enlucido de polvo y estiércol de una antigua pared, pintó la soberana imagen de Cristo crucificado, y las de su Santa Madre dolorosa, y penitente Magdalena arrodillada al pie de la cruz. Cuanto aquella salió excelente y acabada en los primores del arte, tanto más carecían las otras de esa perfección. La pared que sirvió de tabla a la pintura, era de los corrales de la casa huerta de Diego Teves Manrique, confinante con la cofradía de negros angolas y otras castas, que había en el valle llamado vulgarmente Pachacamilla, cerca de la puerta occidental por donde se sale al camino del Callao... |
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