Ambientes Costumbres Civilizaciones El cupolone de la basílica de San Pedro

Glorificación festiva de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo

Plinio Corrêa de Oliveira

El cupolone es la cúpula principal de la basílica de San Pedro en Roma, sobre la cual figura una especie de mirador, y en lo alto una esfera dorada sobre la cual hay una cruz.

Para usar una expresión que es un tanto doméstica, pero sirve para expresar lo que se quiere, el cupolone está dividido en “gajos”; en otros términos, estrías grandes de piedra, todas ellas de una simetría perfecta, medio azuladas, de un azulado que tiende al plateado, un tanto propenso a reflejar el cielo. El cupolone es tan grande, que dentro suyo se podría construir un edificio, si no me equivoco, de 30 pisos.

El cupolone visto por dentro

Cuando queremos comprender la razón de ser de una persona, no debemos analizarla apenas por la impresión que causa debido a su actuación. Sino que debemos imaginar como quedarían las cosas en caso de que ella muriera, estuviera ausente o no existiera. El mismo principio se aplica para la razón de ser de otros seres. Así, consideremos las pequeñas cúpulas que flanquean al cupolone. ¿Qué función estética ejercen estas dos cúpulas menores? Alguien dirá: constituyen un adorno. Sin embargo, esa respuesta no responde a la pregunta. La indagación es: ¿por qué esto adorna? Imaginemos que no existieran las dos pequeñas cúpulas. ¿No tendríamos la impresión de que el cupolone aplastaría la basílica? En la óptica humana, las dos cúpulas menores como que soportan “psicológicamente” el peso del cupolone y ayudan a aligerar una cosa que, sin ellas, se volvería demasiado pesada. Esta es la razón de ser de las cupulitas.

*     *     *

El cupolone de la basílica de San Pedro es el pedestal de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Es la glorificación festiva de la Santa Cruz del Divino Redentor.

El cupolone mide 136,57 metros desde el suelo hasta la parte superior de la cruz externa. Su diámetro interior es de 41,47 m.
¿Cuántos destinos eternos existen? Palabras del Director Nº 180 - Diciembre de 2016 – Año XV
Palabras del Director Nº 180 - Diciembre de 2016 – Año XV
¿Cuántos destinos eternos existen?



Tesoros de la Fe N°180 diciembre 2016


Navidad En el “crepúsculo” del Sol de Justicia
Nº 180 - Diciembre de 2016 – Año XV En los que no están unidos a Cristo hay latente algo de diabólico La adoración de los pastores En el “crepúsculo” del Sol de Justicia La Madonna dei Fiori Jesús en el huerto de Getsemaní San Ambrosio ¿Cuántos destinos eternos existen? El cupolone de la basílica de San Pedro



 Artículos relacionados
¿Cómo nuestras oraciones pueden interceder por los difuntos? ¿Cómo pueden la oración y la misa por los difuntos conducirlos a la salvación, si cada uno es responsable por su propia salvación? ¿Por qué la Virgen y San José no pusieron el nombre de Enmanuel a Jesucristo conforme estaba escrito en las profecías, según el Nuevo Testamento? ¿A qué se refería Jesucristo al decirle a Pedro que lo llevarían a lugares adonde él no quisiera ir?...

Leer artículo

¿Cuál es la esencia de la Santa Misa? Al decir que su cuerpo se entrega y su sangre es derramada, Nuestro Señor indica claramente que su gesto va más allá de la propia cena pascual...

Leer artículo

¿Ante una blasfemia clamorosa es lícito maldecir? En el mundo de hoy, el católico es testigo (y, a veces, víctima directa) de ofensas a Dios que nos indignan y nos llevan a desear que Dios castigue aún en esta tierra a los responsables por esas infamias (incluso como medio de intentar salvarlos del infierno)...

Leer artículo

Santo Tomás Apóstol Los evangelistas muy poco registran de la vida de los doce hombres providenciales por cuyo intermedio la Santa Religión fue predicada en casi todo el mundo civilizado de la época. Con excepción de san Pedro y san Juan Evangelista, los Evangelios nos proporcionan pocos datos a respecto de los demás...

Leer artículo

Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía Pasando, una de las tardes de domingo, por delante de su casa, con Francisco y Jacinta, [mi madrina] nos llamó diciendo...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino