Historia Sagrada Las parábolas de Jesús

San Juan Bosco 

Las parábolas son ejemplos, o símiles, tomados de lo que generalmente acontece entre los hombres. Se usaba mucho en la antigüedad, especialmente entre los judíos; y el Salvador se sirvió con frecuencia de ellas para explicar las verdades de la fe.

La oveja descarriada

Un pastor llevó a apacentar cien ovejas, y al recogerlas en el aprisco, echó de ver que no había más que noventa y nueve. Con el corazón dolorido dejó a estas en el aprisco y fue por valles y montes en busca de la que se había alejado de las otras. En cuanto la encontró, la puso sobre sus hombros, y llegado a casa, llamó a sus amigos y vecinos y les dijo:—“Regocijaos conmigo, porque he hallado a mi ovejilla extraviada. […] De igual suerte digo a vosotros—concluyó el Salvador— que habrá más regocijo en el cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos que no necesitan penitencia”.

El Hijo Pródigo

El hijo pródigo abandonado(detalle), Bartolomé Esteban Murillo, 1660-1665 –Óleo sobre lienzo, National Gallery de Dublín

Para demostrar la suma benignidad con que la divina misericordia recibe a los pecadores arrepentidos, dijo el Salvador la siguiente parábola.

Un padre tenía dos hijos a los cuales daba con abundancia cuanto les era necesario. El más joven, llevado por el deseo de sacudir el yugo paterno, se presentó un día a su padre y le dijo:

—“Padre, dame la parte de la herencia que me pertenece”. El padre se la dio con mucho pesar. Entonces el incauto joven, reuniendo todo lo que le había tocado, se fue a tierras lejanas y entregándose a los vicios derrochó en poco tiempo su caudal.

Sobrevino en aquellas comarcas una gran carestía y se vio obligado a entrar al servicio de un amo que le envió a guardar los cerdos de su granja. Aniquilado el infeliz por el hambre, anhelaba sustentarse con las bellotas que servían de pasto a aquellos inmundos animales, pero no podía satisfacer con ellas su apetito. Entrando entonces en sí mismo iba diciendo: —“¡Cuántos siervos en la casa de mi padre tienen pan en abundancia, y yo aquí me muero de hambre! ¡Ah, quiero dejar este miserable estado, volveré a mi padre y le pediré perdón!”

Dicho esto se puso en marcha hacia la casa de su padre. Afligido este por la ausencia del hijo, salía todos los días a esperarle y apenas le vio venir de lejos corrió a él conmovido, le abrazó y le besó.

El hijo, arrepentido se postró a sus pies y le dijo:

—“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo”. El padre le levantó sin contestar, y lleno de alegría dijo a sus sirvientes:

—“Traed aquí el mejor vestido, ponedle el mejor anillo en el dedo y los zapatos en los pies, matad el ternero más cebado, convidad a los amigos y hagamos fiesta; porque este hijo mío había muerto y ha resucitado; se había perdido y ha sido hallado”.

El hijo mayor, que siempre había sido fiel a su padre, al volver del campo oyó música y vio la alegría que reinaba en su casa, y cuando supo que todo esto se hacía porque había vuelto su hermano derrochador, se lamentó ante su padre, como si hubiese usado de más bondad con aquel hijo díscolo que con él, que siempre le había obedecido. Su padre le contestó:

—“Hijo mío, tú siempre estás conmigo; todo lo que poseo te pertenece. ¿No era conveniente hacer fiesta hoy que tu hermano ha vuelto? Estaba muerto y ha resucitado; se había perdido y ha sido hallado”.

La acogida que hizo este padre a su hijo, es figura de la que hace Dios al pecador cuando vuelve a Él arrepentido 

Oración Abrasada ¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana?
¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana?
Oración Abrasada



Tesoros de la Fe N°172 abril 2016


Tricentenario: San Luis María Grignion de Montfort
Nº 172 – Abril de 2016 – Año XV El martirio de María Falsa noticia sobre Lourdes Una mañana del Conde de Lemos El monstruoso y fracasado experimento de los gemelos Reimer Ideología de Género Doctor, profeta y apóstol de la crisis contemporánea Oración Abrasada Las parábolas de Jesús ¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana? El Tirol: tesoro de Europa central



 Artículos relacionados
En la era de los abuelos-niños Un salón decorado con cierta gravedad. Muebles pesados, gran cortina, cuadros y adornos que parecen tener valor...

Leer artículo

El Sacramento del Matrimonio - III El amor sobrenatural no pregunta “¿qué recibiré yo de la otra parte?”; sino “¿qué soy yo para la otra parte?”. No busca lo que es suyo. Su objetivo es hacer felices a los demás y no hacerse feliz a expensas de los demás...

Leer artículo

Los objetos preciosos y la doctrina católica No sería justo juzgar la profesión de orfebre en sí misma inútil o nociva, y ver en ella una injuria a la pobreza, casi un desafío lanzado a los que no pueden tener parte en ello. Sin duda, en este campo más que en otros, es fácil el abuso...

Leer artículo

El Castillo de Sant’Angelo En la ilustración principal, vemos el río Tíber en Roma, con el puente que lleva al castillo de Sant’Angelo...

Leer artículo

Necesidad de resistir a las pequeñas tentaciones Aunque es cierto que hemos de combatir las grandes tentaciones con un valor invencible, y que la victoria que reportemos sobre ellas será para nosotros de mucha utilidad, con todo no es aventurado afirmar que sacamos más provecho de combatir bien contra las tentaciones leves; porque así como las grandes exceden en calidad, las pequeñas exceden desmesuradamente en número, de tal forma que el triunfo sobre ellas puede compararse con la victoria sobre las mayores...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino