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ESTAMOS ACOSTUMBRADOS a llamar "limosna" a dar unos cuantos centavos a un pordiosero sentado a la puerta de una iglesia, pero ese no es el sentido original. Limosna es cualquier ayuda que damos a una persona que tiene cualquier tipo de necesidad, por amor a Dios. Es la concreción de la caridad fraterna. Nos quedamos con frecuencia en las más obvias obras de caridad material: dar de comer al hambriento y de beber al sediento, vestir al desnudo, etc., y nos olvidamos de las demás. Es obra de caridad también: enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, aconsejar al que lo necesita, apoyar al que vacila ante la tentación, consolar al triste, soportar las debilidades del prójimo, orar a Dios por vivos y muertos, y en general: dar su tiempo, su atención y su apoyo moral. Orar por los demás y ofrecer sacrificios por ellos, esforzarse por darles, humildemente, buen ejemplo, son obras de caridad fraterna excelentes, y están al alcance de todos. Y se prestan menos a la vanidad ostentosa. Es por eso que podemos decir que la más importante de las obras de caridad es el apostolado: llevar a Cristo a los hombres y a los hombres a Cristo, hacerles conocer su nombre y apoyarlos en su lucha por ser fieles y por responder mejor a las gracias que reciben de Dios, especialmente a la gracia de una vocación superior. Mons. Oscar Alzamora Revoredo, Guía introductoria para la vida espiritual, Lima, 1994, p. 29.
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Santa Teresa de Jesús V Centenario de su nacimiento (1515-2015) |
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Los santos mártires de Gorcum Después de que Lutero rompió con la Iglesia, su revolución religiosa fue contaminando toda Europa como una erisipela. Surgieron entonces otros “reformadores”, como Calvino, que tuvieron mayor o menor suceso en sus rebeliones... |
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El Jardín de Picpus París, la capital francesa, es una ciudad única, sobre todo por los surcos que ha dejado en la historia... |
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Ejemplo simbólico de la lucha contra el aborto «Pedro, ¡si ustedes deben decidir entre mí y la criatura, no duden: escojan a la criatura, yo lo exijo, sálvenla! Yo haré la voluntad de Dios, y Dios providenciará lo necesario para mis hijos». Cuando Gianna Beretta Molla pronunció tales palabras tenía 39 años de edad, era madre de tres niños. ¿Qué fue lo que llevó a esta feliz madre de familia y esposa ejemplar, a no tener pena de sí, sino a buscar lo más perfecto para la gloria de Dios?... |
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Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido El 11 de febrero de 1858 la familia de santa Bernadette Soubirous se enfrentó a una nueva jornada de penurias humillantes en su vida cotidiana... |
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Cristo en la tempestad del mar de Galilea Sobre el mar de Galilea, ese lago de agua dulce normalmente caluroso y tranquilo, soplan repentinamente vientos fuertes desde el desierto, que levantan olas de hasta tres metros de altura... |
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