Entre la variedad de temas abordados en este número, quiero destacar en la sección Ambientes, Costumbres, Civilizaciones, los extractos de una conferencia pronunciada por Plinio Corrêa de Oliveira el 22 de marzo de 1987, sobre el glorioso Patriarca San José. En efecto, el casto esposo de la Virgen María y padre legal de Jesús fue proclamado por el bienaventurado Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, Patrono de la Iglesia Universal. Algunas décadas antes, cuando el Perú iniciaba su vida independiente, el Congreso Constituyente de 1828, considerando «que los peruanos profesan particular devoción al glorioso San José, y que casi en todas las iglesias de la República se celebra su conmemoración un día cada mes», mediante ley del 14 de marzo, decretó se restableciera su fiesta de guardar y que asimismo: «El Congreso elige y toma por patrono de la República al glorioso San José, y la pone bajo su especial patrocinio». Posteriormente, en 1957, los Obispos del Perú recurrieron al Santo Padre para que «confirmase la elección del Celestial Patriarca como Patrono de la República Peruana», a lo cual Pío XII respondió declarando al «Patriarca San José, Esposo de la Virgen María, principal Patrono ante Dios de la Nación Peruana, con todos los honores y privilegios litúrgicos que corresponden a los Patronos de los lugares». Noble patrocinio del descendiente directo del rey David para esta nobilísima nación que, sin embargo, vive tantas veces de espaldas a su memorable pasado y a su porvenir aún más glorioso. Recordemos finalmente las palabras de León XIII en la Encíclica Quamquam Pluries, cuando señala que es una práctica saludable y verdaderamente laudable, consagrar el mes de marzo al honor del Santo Patriarca por medio de diarios ejercicios de piedad; o al menos, que antes del día de fiesta —19 de marzo— se celebre un triduo de oración. ¡San José, Patrono del Perú, ruega por nosotros! En Jesús y María, El Director
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Contemplación. Algo mucho más fácil y natural de lo que se imagina |
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Ola de profanaciones en Chile El atentado contra el Cristo crucificado de la iglesia de la Gratitud Nacional, en Santiago de Chile, cometido el pasado 9 de junio por ocasión de una marcha de estudiantes exigiendo gratuidad en la educación, ha conmocionado al vecino país... |
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De las penas del Infierno ¿Qué es, pues, el infierno? El lugar de tormentos (Lc 16, 28), como le llamó el rico Epulón, lugar de tormentos, donde todos los sentidos y potencias del condenado han de tener su propio castigo... |
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El discreto resurgimiento del catolicismo en Europa Nuestro Señor Jesucristo “no vino a apagar la mecha que aún humea”, dice el Evangelio.1 Aunque los países que en otro tiempo fueron católicos están, en gran parte, cubiertos por las cenizas de la apostasía, de la inmoralidad y de la indiferencia, una pequeña llama de fe aún arde... |
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