Joan Brull Vinyoles, c. 1900, Colección particular Felipe Barandiarán En el interior de una modesta casa rural, las niñas montan un altar a María. Mayo es el mes de las flores, de la explosión de la primavera en el hemisferio norte, cuando los pájaros retoman sus trinos llenos de alegría. Los campos rebosan colorido. Todo es luz y emoción. Es el mes de las madres, el mes de María: “de nuevo aquí nos tienes, purísima doncella, más que la luna, bella, postrados a tus pies”. Congele la imagen por unos instantes y observe los gestos. ¿No es verdad que destilan serenidad, compostura, distinción? Sobre una mesa recubierta con un mantel de color crema, estas joviales hermanas han colocado una hornacina con la imagen de la Virgen. Una hermosa jarra de cristal, con agua, les sirve de jarrón para las flores frescas que recogerán cada día. La emoción les lleva a encender el candelabro, en medio de los preparativos. Sentada en el suelo, una de ellas conversa distraída con su hermana mientras enlazan unas flores con otras, formando las guirnaldas que las otras aplicarán sobre la pared levantando el pequeño santuario. Se adivina el don artístico de la pequeña que nos da la espalda para colocar las flores en el altar. Su postura, la delicadeza de su movimiento… Todas ellas lucen unos graciosos vestidos sueltos de tonos suaves, azules o rosados, con discretas pintas de florecillas y mangas abullonadas, proporcionándoles una figura esbelta y armoniosa. Su calzado, de estilo bailarina con hebilla, es propio de niñas, es decir, femenino. Al fondo, junto a la ventana, la abuela asiste a la “fiesta” haciendo punto y escuchando las ocurrencias del pequeño. * * * Estos entretenidos “juegos” de niños calarán en sus corazones como el agua de mayo sobre los campos, empapándolos del buen aroma de las tradiciones cristianas. Y de mayores, lo recordarán con añoranza y tratarán de reproducirlo en sus nuevos hogares, aunque sea de forma más sencilla, al son de la infantil y dulce melodía “…con flores a María que madre nuestra es”.
|
Santa María de la Fuente Aparición que dio origen a “la Lourdes de Italia” |
|
Le ataron las manos porque hacían el bien La mano es una de las partes más expresivas y más nobles del cuerpo humano. Cuando los Pontífices y los sacerdotes bendicen, lo hacen con un gesto de manos... |
|
La renuncia de san Francisco La ilustración es del famoso fresco pintado por Giotto,* reproduciendo un célebre episodio de la vida de san Francisco de Asís... |
|
En las costumbres de la Iglesia, reflejos de su santidad En la Iglesia Católica —como era en los buenos tiempos anteriores al modernismo—, cuando un obispo entraba en agonía, inmediatamente la primera preocupación de la Iglesia era enviar a un sacerdote para que lo confesara y le perdonara sus pecados. Si fallecía, comenzaban las oraciones por su alma, para liberarlo del Purgatorio... |
|
Hacen falta apóstoles «amantes de la Eucaristía» Ministros del Señor, para quienes el Tabernáculo ha permanecido mudo, la piedra de la consagración fría y la Hostia sagrada memorial respetable pero casi inerte, nosotros somos la causa de que las almas no se hayan apartado de sus malos caminos... |
|
Salus infirmorum Un piadoso campesino lleva en brazos a su niño enfermo ante el altar de la Virgen. Con la cabeza inclinada, compungido gesto y descalzo —sus botas en el suelo, junto a su sombrero— implora misericordia a la que es aclamada con el título de “Salud de los Enfermos”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino