Joan Brull Vinyoles, c. 1900, Colección particular Felipe Barandiarán En el interior de una modesta casa rural, las niñas montan un altar a María. Mayo es el mes de las flores, de la explosión de la primavera en el hemisferio norte, cuando los pájaros retoman sus trinos llenos de alegría. Los campos rebosan colorido. Todo es luz y emoción. Es el mes de las madres, el mes de María: “de nuevo aquí nos tienes, purísima doncella, más que la luna, bella, postrados a tus pies”. Congele la imagen por unos instantes y observe los gestos. ¿No es verdad que destilan serenidad, compostura, distinción? Sobre una mesa recubierta con un mantel de color crema, estas joviales hermanas han colocado una hornacina con la imagen de la Virgen. Una hermosa jarra de cristal, con agua, les sirve de jarrón para las flores frescas que recogerán cada día. La emoción les lleva a encender el candelabro, en medio de los preparativos. Sentada en el suelo, una de ellas conversa distraída con su hermana mientras enlazan unas flores con otras, formando las guirnaldas que las otras aplicarán sobre la pared levantando el pequeño santuario. Se adivina el don artístico de la pequeña que nos da la espalda para colocar las flores en el altar. Su postura, la delicadeza de su movimiento… Todas ellas lucen unos graciosos vestidos sueltos de tonos suaves, azules o rosados, con discretas pintas de florecillas y mangas abullonadas, proporcionándoles una figura esbelta y armoniosa. Su calzado, de estilo bailarina con hebilla, es propio de niñas, es decir, femenino. Al fondo, junto a la ventana, la abuela asiste a la “fiesta” haciendo punto y escuchando las ocurrencias del pequeño. * * * Estos entretenidos “juegos” de niños calarán en sus corazones como el agua de mayo sobre los campos, empapándolos del buen aroma de las tradiciones cristianas. Y de mayores, lo recordarán con añoranza y tratarán de reproducirlo en sus nuevos hogares, aunque sea de forma más sencilla, al son de la infantil y dulce melodía “…con flores a María que madre nuestra es”.
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Santa María de la Fuente Aparición que dio origen a “la Lourdes de Italia” |
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San José Sánchez del Río La Constitución Mexicana de 1917, de carácter esencialmente socialista, desencadenó un terrible conflicto que sometió a la Iglesia al estricto control del Estado; reguló la predica católica, asignó un número determinado de sacerdotes por estado, expulsó del país a todos los religiosos no mexicanos, limitó la asistencia a misa, los bautizos, matrimonios, sacramentos y limosnas... |
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El hombre fue hecho para el cielo y no para esta tierra En verdad, dos cosas hay que resaltan hoy día en medio de la extrema perversidad de las costumbres: un infinito deseo de riquezas y una insaciable sed de placeres. De aquí, como de su fuente principal, dimanan la mancha y el baldón de este siglo, a saber, que mientras éste progresa constantemente en todo lo que entraña comodidad y bienestar para la vida, parece sin embargo retroceder miserablemente a las vergonzosas lacras de la antigüedad pagana en lo que es de mayor monta, es decir, en el deber de llevar una vida justa y honrada... |
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El sentimiento de la naturaleza y el alpinismo En verdad que en estos contactos con la naturaleza sentimos la cercanía de Dios y contemplamos sus maravillas, nuestra mente se capacita más para lo bello y lo bueno, cobra fuerza y dignidad y prevé sus altos destinos... |
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¿Cuál es el valor de las oraciones privadas? Hay, además, algunos que niegan a nuestras oraciones toda eficacia propiamente impetratoria... |
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Necesidad de los recursos de la Iglesia para nuestro “último viaje” No hay certeza más evidente e irrefutable que la de que todos moriremos algún día. Esto nos lleva a considerar que, para aquellos que tenemos fe, nuestras últimas horas en este mundo pueden decidir nuestra salvación o perdición eterna... |
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