Ambientes Costumbres Civilizaciones María Antonieta

Superioridad de la tradición y del espíritu sobre la materia

Plinio Corrêa de Oliveira

En este cuadro, la reina de Francia María Antonieta (1755-1793) sostiene una rosa con tanto arte, que parece estar mostrando la flor a quien contempla el cuadro, pero en realidad está diciendo: Mírame y percibe cómo la rosa es un símbolo de mí misma.

María Antonieta, Elisabeth Vigée-Le Brun, 1783

Se nota en ella no la fuerza, ni la cantidad, sino la calidad y la categoría. Ella no tiene los esplendores de la fuerza, sino las superioridades de la fragilidad refinada. Alta categoría, alta tradición, alta ascendencia, alto pasado histórico representado en una persona fragilísima. Sin embargo, en su fragilidad muestra la fuerza de aquello que representa. Ella casi que se burla y graceja con la fuerza, afirmando: Ved, físicamente soy toda esta fragilidad, pero soy todo esto porque represento principios.

En el fondo, esto contiene una doctrina: el hombre vale mucho más por el alma que por el cuerpo. Vale mucho más por la suma del pasado con el presente, en cuanto que puede florecer en un futuro, que simplemente en un instante de la vida.

¿Dónde está representada la fuerza? En ella nada es blando o suelto. El cuerpo entero está tenso y erecto, nada se muestra en posición cómoda, sobre todo la cabeza. El cuello alto se levanta, ella mira de arriba, pero sin arrogancia. Miraría así hasta un edificio de 80 pisos, que comparado con ella se reduciría al tamaño de una caja de fósforos.

Causa escalofríos pensar que ese cuello sería guillotinado. Los revolucionarios lo cortaron, pensando que disminuirían a la persona. Sin embargo, la figura de María Antonieta quedó proyectada para siempre jamás, y hasta el fin del mundo se hablará de ella.

Cuando alguien es víctima de cierta forma de brutalidad contra el derecho, la tradición y la fragilidad noble, adquiere la apariencia de haber sufrido el martirio, crece desmedidamente y permanece indeleble.

Las pretensiones de la fuerza y de la materia, de nada valen contra quien representa el espíritu. La superioridad de la tradición y del espíritu está representada en esta mentalidad, que así se afirma: “Sé bien lo que yo soy. Soy lo que soy”.

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Tesoros de la Fe N°197 mayo 2018


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