Estimados amigos: Como exalumno marianista, es para mi un honor ofrecer a nuestros lectores, en el mes dedicado a María, unas admirables consideraciones del padre Émile Neubert SM, eminente teólogo fallecido hace medio siglo. La Sociedad de María o Marianistas, a la que perteneció el P. Neubert, es una congregación fundada en el siglo XIX por un ardiente devoto de la Virgen, el beato Guillaume-Joseph Chaminade, que prenunció a sus discípulos —como también al Papa Gregorio XVI, en carta del 16 de setiembre de 1838— que la próxima era de la humanidad sería la del triunfo de María, y con el triunfo de María el triunfo de Cristo y de su Iglesia. La extraordinaria obra del P. Émile Neubert, “María en el Dogma”, tuvo en vista llenar una laguna. Aunque reconoce que hubo un considerable avance doctrinario en el terreno de la mariología en la época contemporánea, señala que tal progreso se afirmó predominantemente entre los teólogos. Y, según su parecer, serían necesarias obras de mariología que contuvieran enseñanzas metódicas que establezcan la vinculación entre los tratados profundos y los libros de devoción mariana; que fueran adaptados a la comprensión de los devotos de María, pero suficientemente sólidos para fundamentar esa piedad. La mencionada obra —de cuyo primer capítulo transcribimos trechos seleccionados— alcanza en amplia medida el deseo de su autor. A través de su lectura tomarán contacto directo con el estilo teológico, sólido y preciso de la parte inicial del libro, fundamento de los capítulos siguientes. Pretendemos así auxiliar al público católico para realizar un anhelo común a todos: el de instruirse con mayor profundidad en el conocimiento de nuestra Madre celestial. Que la Santísima Virgen, junto con la admiración, les conceda una fecunda profundización intelectual de las maravillas de la doctrina mariana. En Jesús y María, El Director
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María en el Dogma Fecit mihi magna qui potens est |
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Calesa sobre la nieve Atardece en este pueblo del norte de Francia. Un manto espeso de blanca nieve cubre la carretera, los muros y los tejados. Bajo la luz mortecina y difusa de un sol sin fuerza, que se intuye en lo alto, avanza queda una calesa tirada por un caballo bayo... |
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Palacio de Westminster El viejo Palacio de Westminster levantado en el siglo XI por Eduardo el Confesor, y convertido en la sede del Parlamento poco después, había sido devastado por un incendio en 1834 y reconstruido en 1876... |
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¿Por qué castiga Dios juntamente a los buenos y a los malos? ¿Qué han padecido los cristianos en aquella común calamidad (habla aquí el santo de los males sufridos en el saqueo de Roma), que, considerado con imparcialidad, no les haya valido para mayor aprovechamiento suyo?... |
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La caridad sin fe es mera filantropía En principio, el mundo no pone objeciones a las obras concretas de benevolencia o de misericordia que suponen reparar una carencia en los hombres... |
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San Andrés El ilustre abad de Solesmes, en Francia, Dom Próspero Guéranger, comenta que normalmente la fiesta de san Andrés, el día 30 de noviembre, es celebrada el primer domingo del tiempo de Adviento, comienzo del nuevo año litúrgico... |
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