|
San Juan Bosco
Entregado Jesús a los soldados, fue despojado de sus vestidos; y tanto lo azotaron que el cuerpo quedó hecho una sola llaga, como anunció Isaías. Para burlarse después de él como rey, le cubrieron con un paño de púrpura, colocaron en su cabeza una corona de agudísimas espinas y como cetro le pusieron una caña en la mano. Arrodillándose después delante de él, le decían: —“¡Salve, rey de los judíos!”. Fue conducido de nuevo a Pilatos, el cual compadecido de él lo sacó al balcón y lo presentó al pueblo diciendo: —“He aquí al hombre”. Pero los judíos, lejos de apiadarse, con más rabia gritaron: —“Crucifícalo, crucifícalo!”. A estas instancias repuso Pilatos: —“¿Queréis que crucifique a vuestro rey?”. Respondieron: —“No tenemos más rey que al César”. Él replicó: —“Tomadlo, pues, vosotros; porque yo no encuentro culpa en él”. A estas observaciones, replicaron más furiosos: —“No tenemos poder para darle muerte, pero según nuestra ley debe morir. Si tú lo pones en libertad, eres enemigo del César; puesto que, haciéndose rey, se rebela contra el César”. Viendo Pilatos la inutilidad de sus esfuerzos para librarlo de la muerte, pues crecía la rabia y el furor del populacho, mandó traer agua y en presencia de la multitud, se lavó las manos haciendo la siguiente protesta: —“Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!”. Todo el pueblo en masa, cegado por el furor, frenéticamente gritó: —“¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”. Jesús fue, pues, entregado por Pilatos en manos de los verdugos, los cuales le hicieron sufrir toda clase de tormentos y después le vistieron sus hábitos y pusieron sobre sus hombros una pesada cruz.
Camino del Calvario Una vez fuera de la ciudad, se encaminaron hacia el Calvario para crucificarlo. En este doloroso trayecto, exhausto Jesús de fuerzas por la mucha sangre derramada, cayó agobiado bajo el peso de la cruz. Temiendo los verdugos que se les muriese por el camino, obligaron a un hombre de Cirene, de nombre Simón, a que le ayudase a llevar la cruz. Cerca ya del Calvario, encontró Jesús a unas piadosas mujeres que lloraban amargamente, al ver los escarnios y burlas de que era objeto. Dirigiéndoles Jesús la palabra les dijo: —“No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: ¡Bienaventuradas las que no tienen hijos! ¡Oh montes! ¡Oh colinas! Caed sobre nosotros y sepultadnos…”. Con estas palabras, anunciaba Jesús las terribles desgracias que sobrevendrían a los judíos en la ruina de Jerusalén. Jesús en la cruz Al llegar Jesús al Calvario, fue despojado de sus vestidos, extendido en la cruz, crucificado en ella con clavos en las manos y pies, y enseguida levantado entre dos ladrones que habían sido crucificados con Él. Mientras de tal modo pendía angustiado de aquel patíbulo, fue el blanco de los insultos, burlas y blasfemias de la plebe. Como Dios Omnipotente, podía con una sola palabra barrer de sobre la faz de la tierra a aquellos inicuos que se mofaban de Él; pero queriendo desde la cruz enseñarnos a perdonar a nuestros enemigos, se dirigió a su Eterno Padre y rogó por los que le habían crucificado diciendo: —“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
|
¿Por qué el tercer secreto de Fátima no fue divulgado en 1960? Entrevista a Antonio Borelli Machado |
|
La dignidad de la mujer Todos los que empañan el brillo de la fidelidad y castidad conyugal, como maestros que son del error, echan por tierra también fácilmente la fiel y honesta sumisión de la mujer al marido; y muchos de ellos se atreven todavía a decir, con mayor audacia, que es una indignidad la servidumbre de un cónyuge para con el otro... |
|
Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
|
Hacen falta apóstoles «amantes de la Eucaristía» Ministros del Señor, para quienes el Tabernáculo ha permanecido mudo, la piedra de la consagración fría y la Hostia sagrada memorial respetable pero casi inerte, nosotros somos la causa de que las almas no se hayan apartado de sus malos caminos... |
|
Don Bosco y los castigos Qué regla hay que seguir para castigar? A ser posible, no se castigue nunca; cuando la necesidad lo exigiere, recuérdese lo siguiente... |
|
No todo lo que es técnicamente posible es éticamente realizable Con el pretexto de representar la realidad, se tiende de hecho a legitimar e imponer modelos distorsionados de vida personal, familiar o social. Además, para ampliar la audiencia, el llamado rating, a veces no se duda en recurrir a la trasgresión, a la vulgaridad y a la violencia... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino