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Ingresó a la congregación de los pasionistas y fue nombrado obispo de Macerata y Tolentino. Confesor del Papa León XII, ofreció su vida por ese Pontífice. Su fiesta se conmemora el día 24 de setiembre. PLINIO MARÍA SOLIMEO Vicente Nació en Cività Vecchia , Italia, el 1º de enero de 1745. Educado cristianamente, se ordenó sacerdote en 1767, siendo designado prefecto y después rector del seminario, a pesar de su corta edad. Deseando dedicarse a la evangelización, en la vida religiosa, dos años después ingresó a la Congregación de la Pasión, fundada poco tiempo antes por san Pablo de la Cruz, quien aún vivía. Misionero y formador de santos Durante 25 años san Vicente Strambi recorrió gran parte de Italia, aclamado como uno de los mejores predicadores de la península y uno de los más provechosos catequistas de su tiempo.
Era irresistible en el púlpito y convertía los corazones más empedernidos, que después iban a purificarse con él en el tribunal de la penitencia. San Vicente Strambi también era un conceptuado director de almas. Algunos de sus dirigidos alcanzaron la santidad, como san Gaspar de Búfalo y la beata Ana María Taigi. Obispo de Macerata y Tolentino En 1801 el Papa Pío VII lo nombró obispo de Macerata y Tolentino. Por más que el santo pretendió rehusar tal honra, el Sumo Pontífice lo obligó bajo obediencia a aceptarla, afirmando que lo hacía movido por una inspiración celestial.
Al asumir la dirección de ambas diócesis, san Vicente tomó como modelos a san Carlos Borromeo y a san Francisco de Sales, el ardor apostólico de uno y la dulzura del otro. Desvelo por una mejor formación de los seminaristas Sabiendo que los sacerdotes están llamados a ser la sal de la tierra, tuvo desde el primer instante un particular cuidado por su formación y santificación. Cuidados mayores tuvo con los futuros sacerdotes, los seminaristas. Reformó el edificio del seminario de su diócesis para que atendiera a las necesidades requeridas; modificó su reglamento, excluyendo a todo joven que no diera pruebas cabales de tener verdadera vocación sacerdotal. Obispo diligente, pastor de almas Con tal pastor, es natural que se verificara el progreso espiritual de las ovejas. Bastaba que los diocesanos miraran a su obispo, para que entendieran en qué consiste la práctica de la virtud. Él se esmeraba en su formación religiosa, no solo mediante la predicación, sino también del catecismo para niños y adultos. Redactó un catecismo, para que su enseñanza fuera aún más eficaz en función de su tiempo y de las personas. Amor al Papado y obediencia a la Santa Sede Su amor al Papado y su obediencia a la Sede de Roma fueron dos características principales de su actividad episcopal. Cuando hablaba del Primado de Pedro, su elocuencia no conocía límites. Sus escritos sobre la materia son sus mejores trabajos. Fue por esa fidelidad que rehusó el juramento cismático, que Napoleón exigió a los obispos de los Territorios Pontificios conquistados en 1808. Debido a su negativa, san Vicente fue exiliado a Novara y Milán, durante siete años. Confesor del Papa, ofrece su vida por él Con la deposición de Napoleón, en 1814, pudo regresar a su diócesis, donde permaneció hasta 1823. Sintiéndose ya muy mayor, pidió al Papa que le aliviara del peso de aquellas ocupaciones. El Sumo Pontífice, León XII, esta vez consintió, con tal de que fuera a Roma como confesor suyo. Y, efectivamente, el día 28, san Vicente Strambi sufrió un ataque de apoplejía, viniendo a fallecer el día primero de enero de 1824, a los 79 años de vida.
Notas. 1. PAULINO ALONSO BLANCO DE LA DOLOROSA C.P., http://www.mercaba.org/SANTORAL/Vida/09/09-24_S_Vicente_Maria_Strambi.htm.
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