DE LA EXHORTACIÓN dirigida el día 29 de agosto de 1959, día del degollación de San Juan Bautista, a los fieles reunidos en la Sala de las Audiencias Generales de Castel Gandolfo: * * * La vida cristiana no consiste simplemente en alabar al Señor y honrarlo mediante manifestaciones externas: ella exige que se cumpla todo lo que está prescrito en los Diez Mandamientos, que repite —¡con cuánta claridad y eficacia!— la ley natural impresa en el corazón de todo hombre. Se trata de decir “no” al mal, en todas sus formas, y precisamente por haber proclamado uno de esos “non licet” (no te es lícito) la cabeza de Juan fue cortada y llevada en una bandeja. Pero ella resplandece por todos los siglos, aun en esta tierra, en la gloria de innumerables catedrales, iglesias y monumentos. En la vida cotidiana se oye muchas veces repetir: bien podría la Iglesia se más indulgente, admitir algún ligero compromiso… Eso nunca. El Papa puede ser bueno, longánimo cuanto se quisiera, pero, frente a tristes realidades de miserables inobservancias, su actitud será inquebrantablemente firme, clara, irreductible, respetuosamente sumisa a la verdad. S.S. JUAN XXIII, in Osservatore Romano, edición en francés, 11-9-1959.
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Pedro esta aquí |
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Calesa sobre la nieve Atardece en este pueblo del norte de Francia. Un manto espeso de blanca nieve cubre la carretera, los muros y los tejados. Bajo la luz mortecina y difusa de un sol sin fuerza, que se intuye en lo alto, avanza queda una calesa tirada por un caballo bayo... |
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Risas intempestivas de los padres y una moraleja Un destacado escritor francés refiere la siguiente anécdota de un colega: “A la edad de cinco años cometió cierta travesura. Su madre, que estaba pintando, le hizo marchar de su taller, como penitencia, y cerró tras sí la puerta. Detrás de esta empezó el niño a pedir perdón y a prometer que no lo volvería a hacer, empleando los tonos más serios y sinceros... |
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San Antonio de Padua Cuando estuve en Padua, Italia, visité la famosa Basílica de San Antonio. Recuerdo haber visto, en una columna de su interior, el cuadro de un fraile franciscano robusto, fuerte... |
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¡Ay de quien se olvida y se aleja de Dios! A todos los magistrados y cónsules, jueces y gobernantes de toda la tierra y a todos los demás a quienes lleguen estas letras, el hermano Francisco, vuestro pequeñuelo y despreciable siervo en el Señor Dios, os desea a todos vosotros salud y paz... |
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El pecado hace desgraciados a los pueblos Ciertamente que Dios nunca ni por nada abandona a su Iglesia; por lo cual nada tiene esta que temer de la maldad de los hombres. Pero no puede prometerse igual seguridad a las naciones cuando van degenerando de la virtud cristiana... |
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