Nos aproximamos de la magna fecha de la Cristiandad: la Natividad de nuestro adorable Redentor. Razón por la cual presentamos en este número algunas reflexiones que auxilien a nuestros lectores a meditar adecuadamente sobre el misterio del nacimiento del Divino Infante. Debido a la progresiva paganización de las costumbres, se vuelve cada vez más difícil para el verdadero católico conmemorar dignamente el sagrado evento y defenderse de la avasalladora onda neopagana. Tal avalancha tiende a transformar la Navidad en un acontecimiento meramente humano y material, en que el nacimiento del Dios encarnado cede lugar a la figura caricaturesca de Papá Noel. Como reacción a tales deformaciones anticristianas, es laudable el reciente movimiento popular ocurrido en ciertas regiones de Alemania —famosas por sus celebraciones cristianas de la Navidad— que obtuvo la prohibición de Papá Noel. Éste venía sustituyendo la simpática figura del obispo católico San Nicolás de Bari, cuya aparición en época navideña, distribuyendo regalos a los niños, era una costumbre multisecular. Como preparación para la Navidad, les ofrecemos unos apuntes sobre el origen y la dilatación de la devoción a Nuestra Señora de la Expectación del Parto —conocida como la Virgen de la “O”— particularmente entre nosotros. No hay Navidad sin Jesús; tampoco sin una oración en familia, unos regalos como señal de afecto y una buena comida, aunque sea como la de los humildes pastores de Belén. Al despedirme, formulo votos para que con ocasión de la fiesta navideña crezca en vuestras almas la comprensión, el amor y la gratitud a la infinita misericordia de Dios, que se hizo hombre para padecer por nuestra Redención. En Jesús y María, El Director
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Nuestra Señora de la “O” La Virgen de la Expectación del Parto |
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En el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor Jesucristo sufrió, rezó y venció La Santa Iglesia, que por el bien de los hombres en esta tierra hace todo con la mayor perfección y desvelo posibles, celebra en la víspera del Viernes Santo la institución de la Sagrada Eucaristía... |
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Ejemplo simbólico de la lucha contra el aborto «Pedro, ¡si ustedes deben decidir entre mí y la criatura, no duden: escojan a la criatura, yo lo exijo, sálvenla! Yo haré la voluntad de Dios, y Dios providenciará lo necesario para mis hijos». Cuando Gianna Beretta Molla pronunció tales palabras tenía 39 años de edad, era madre de tres niños. ¿Qué fue lo que llevó a esta feliz madre de familia y esposa ejemplar, a no tener pena de sí, sino a buscar lo más perfecto para la gloria de Dios?... |
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1. ¿Por qué a veces se habla de “entrega” y no de “consagración”? A lo largo de los siglos, la Iglesia no ha dudado en utilizar la palabra “consagración” para expresar el don y la ofrenda que una persona, un grupo humano o una región hacen de sí mismos a una criatura de Dios... |
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¿Cuál es el valor de las oraciones privadas? Hay, además, algunos que niegan a nuestras oraciones toda eficacia propiamente impetratoria... |
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La sobreviviente (cuento) Adriana era una niña triste. No había pasado por ningún naufragio en alta mar, ni estuvo sujeta a las conmociones de algún terremoto. Sin embargo su vida era una historia de supervivencias ante peligros inminentes, de los cuales sólo escapó gracias al cariño especial que le tenía la Providencia Divina... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino