Palabras del Director Nº 139 - Julio 2013 - Año XII

Estimados amigos:

La sexta estación del Via Crucis evoca a la Verónica enjugando el rostro ensangrentado de Jesús. Sobre esa conmovedora escena, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira escribió en 1943 la siguiente meditación:

“Todos se reían de Vos, Señor mío, todos os herían, os ultrajaban. Vuestro divino Rostro, otrora radiante de hermosura, está ahora enteramente desfigurado. Sólo expresa el dolor, en su forma más aguda, más lacerante.

A los ojos de esa turbamulta, ¿qué papel haría quien os consolase, quien tomase vuestro partido, quien se declarase vuestro? Atraería sobre sí mucho del odio, del desprecio, de la humillación que sobre Vos se lanzaba como impetuoso torrente, desde lo íntimo de aquellos corazones empedernidos, y, más aún, desde todas las calles, plazas y callejuelas de la ciudad deicida.

La Verónica vio esto. Pero ella no tuvo miedo. Se aproximó de Vos. Os consoló. Y, ¡oh divina recompensa!, vuestro Rostro divino quedó para siempre estampado en el lienzo con que ella quiso enjugarlo.

Dios mío, quiera mi corazón consolaros siempre. Y especialmente cuando todos se avergüenzan de Vos, dadme fuerzas para consolaros, proclamando en alto y con fuerza a mi Divino Rey.

Como recompensa, no quiero otra sino tener vuestro Rostro estampado en mi corazón”.

Sirvan estas elevadas consideraciones como introducción a nuestro Tema del Mes sobre el “Velo de la Verónica”, escrito por Luis Dufaur.

Estudios de carácter científico realizados en las últimas décadas, han arrojado un caudal de información sobre esta preciosa reliquia del Divino Salvador. Sorprendentes revelaciones como éstas sirven para fortalecer nuestras convicciones religiosas.

En Jesús y María,

El Director
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Tesoros de la Fe N°139 julio 2013


El Velo de la Verónica¡Quién tuvo en sus manos tejido más augusto!
Nº 139 - Julio 2013 - Año XII Dios sabe lo que nos conviene Las muletas digitales no son la solución El Velo de la Verónica San Francisco de Jerónimo ¿Cuál es el papel de los santos en la oración? Las tres virtudes teologales simbolizadas en el turíbulo



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