|
Plinio Corrêa de Oliveira
En el turíbulo están muy bien simbolizadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Desde mi punto de vista, principalmente la fe, pero también las otras dos virtudes están simbolizadas en el turíbulo. Cuando alguien mira hacia él percibe un vislumbre del orden sobrenatural. La fe está para el alma humana como los granos de incienso están para el fuego. Así, cuando el alma es ardiente, coloca por encima de todo la virtud de la fe, y ésta recibe del calor del alma humana una realidad, una vida. Pero, por otro lado, jamás el carbón solo podría emitir aquel perfume que se desprende del incienso. Es necesario que los granos de otra esencia caigan sobre las brasas, para que, en el fuego, desprenda aquella humareda perfumada. No existe nadie que, viendo quemar el incienso en el turíbulo y viendo cómo el humo se eleva, no tenga la sensación de que su oración se está elevando como el incienso a Dios. ¡Es la esperanza! En esta meditación, ¿qué decir a respecto de la virtud de la caridad? En aquella humareda se siente un cierto calor, y ella tiende a esparcirse generalizadamente por todo el ambiente; como la caridad, que es generosa, abarcadora y desea extenderse a todos. En el alma de un católico estos símbolos permanecen medio intuitivos, y le llevan a pensar: “¡Qué bien hace mirar el turíbulo!” Análogamente, el mismo efecto es producido por la lamparita en el altar del Santísimo Sacramento. Si en lugar de ella se colocara una lámpara eléctrica, nunca produciría ese efecto.
|
El Velo de la Verónica¡Quién tuvo en sus manos tejido más augusto! |
|
La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima Jacinta entra en la Historia a los siete años, precisamente a la edad que habitualmente se acostumbra señalar como la del comienzo de la vida consciente y de la razón. ¿En qué medida una criatura de esa edad es capaz de practicar la virtud? ¿Y de practicarla de modo heroico?... |
|
El glorioso patriarca San José Pero San José, por haber sido el padre legal de Nuestro Señor y el casto esposo de María Santísima, alcanzó un grado de santidad y de gloria sin par en toda la Iglesia. Diversos teólogos, entre ellos San Francisco de Sales y San Alfonso María de Ligorio afirman que San José murió de amor de Dios... |
|
El Islam, según Don Bosco Mahoma propagó su religión no con milagros o con la persuasión de las palabras, sino por la fuerza de las armas. Religión que, favoreciendo toda suerte de libertinajes, en un corto espacio de tiempo hizo de Mahoma jefe de una formidable banda de salteadores... |
|
Expresión de la destreza y elegancia en el arte del rejoneo Cabalgado de modo eximio por el rejoneador Andy Cartagena, el bello y fogoso caballo Luminoso —cual nuevo Pegaso pronto a levantar vuelo— atraviesa en dos patas casi toda la arena de la Plaza de Toros de Villarrobledo, en España... |
|
El pan nuestro de cada día A diversos títulos el pan puede ser considerado el alimento por excelencia. En muchos lugares es la base de la alimentación. Por eso rezamos: “Danos hoy nuestro pan de cada día”, aunque ahí el vocablo signifique el alimento en general. Mucho más significativo es el hecho... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino