Benoît Bemelmans Un cardenal romano lee una carta, mientras que en una actitud respetuosa el fraile franciscano que la ha traído espera la respuesta. El gato ronronea sobre las rodillas del cardenal, que tiene a su alcance una pequeña copa de licor, o quizás de grappa, el delicioso orujo italiano. Abierto sobre la mesa, junto a una campana de plata, está el breviario cuya lectura había sido interrumpida por la llegada del mensajero. La luz que entra por la ventana muestra un gabinete amoblado con gusto, cuyo principal adorno es el tapiz del fondo. La atmósfera de este cuadro pintoresco evoca el equilibrio temperamental y la afabilidad, frutos de la práctica de la virtud puesta al servicio de la Iglesia.
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1917 La Revolución Comunista Rusia esparcirá sus errores por el mundo |
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Después de la Crucifixión, el triunfo de nuestro Redentor En el momento mismo en que Jesús rindió el último suspiro, una revolución súbita trastornó toda la naturaleza. El último grito del Dios moribundo resonó hasta en los abismos... |
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Los Reyes Magos y la estrella de Belén Los varones privilegiados, conocidos en el cristianismo como los tres Reyes Magos, fueron elegidos para estar entre los primeros —después de la Santísima Virgen, san José y los pastores— en adorar al Divino Infante en la gruta de Belén... |
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San Romualdo Abad Descendiente de la familia ducal de los Onesti, Romualdo nació en Ravena, Italia, probablemente el año 950... |
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Jesús en el Sepulcro La ley de los judíos prohibía que el sábado se dejaran en la cruz los cuerpos muertos; por esto, se dirigieron a Pilatos para pedirle que hiciera quebrar las piernas a los que habían sido crucificados, con el objeto de que murieran más pronto y fueran sepultados... |
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El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos Pilatos conocía perfectamente la disposición de los judíos respecto a Jesús, porque desde hacía tres años, en toda Judea, en la Galilea y hasta en las naciones extranjeras, no se hablaba sino del Profeta de Nazaret... |
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