Palabras del Director Palabras del Director Nº 289 – Enero de 2026

Estimados amigos:

La Plaza de la Concordia en París ha sido el escenario de trágicos acontecimientos como la ejecución del rey Luis XVI, acaecida el 21 de enero de 1793. Transcurridos 233 años del infortunado hecho, reproducimos como Tema del Mes extractos de una meditación de Plinio Corrêa de Oliveira.

En aquel entonces, el Papa Pío VI pronunció una memorable alocución sobre la fatídica muerte de Luis XVI, durante el Consistorio del 17 de junio de 1793. El Pontífice afirmó en dicha ocasión:

“¡Ah, Francia! ¡Ah, Francia! Tú, que nuestros predecesores llamaban el “espejo de toda la cristiandad”, el inconmovible apoyo de la fe; tú que por tu celo hacia la cristiana fe y por tu piedad filial hacia la Sede Apostólica no marchas a la zaga de las otras naciones sino que las precedes a todas, ¡qué adversa Nos eres hoy! … Y, sin embargo, no puedes ignorar, aunque lo quisieras, que la religión es la custodia más segura y el fundamento más sólido de los imperios, puesto que reprime igualmente los abusos de la autoridad en los príncipes que gobiernan, y los extravíos de la licencia, en los sujetos que obedecen.

“¡Oh, día de triunfo para Luis XVI a quien otorgó Dios paciencia en las tribulaciones y victoria en medio del suplicio! Tenemos la certidumbre de que ha cambiado la corona real, siempre frágil, y las flores de lis, pronto marchitas, por una diadema imperecedera que los ángeles tejieron con inmortales azucenas”.

Pío VI termina su discurso invitando a los cardenales a una misa solemne “por el reposo del alma del rey Luis XVI. Aunque estas plegarias fúnebres puedan parecer superfluas cuando se trata de un cristiano que se cree ha merecido la palma del martirio, puesto que san Agustín dice que la Iglesia no ruega por sus mártires sino que más bien se encomienda a sus oraciones”.

Deseándoles, como de costumbre, una grata y provechosa lectura, me despido.

En Jesús y María,

El Director

‹ Pastor alcanzado por un rayo Se peca contra la modestia por negligencia en el vestir ›
Se peca contra la modestia por negligencia en el vestir ›
‹ Pastor alcanzado por un rayo



Tesoros de la Fe N°289 enero 2026


Martirizado en París el 21 de enero de 1793
Palabras del Director Nº 289 – Enero de 2026 Se peca contra la modestia por negligencia en el vestir El aumento de los bautismos de adultos en la Iglesia Reflexiones sobre la ejecución de Luis XVI Monseñor Schneider sale en defensa de los títulos de María San Guillermo de Bourges ¿Ha cambiado la Iglesia Católica su enseñanza sobre la transexualidad? Un salón noble y la caída de la nobleza Pastor alcanzado por un rayo



 Artículos relacionados
Marihuana: quemando el propio IQ En la era del “embrutecimiento programado”: El consumo de marihuana desploma el coeficiente intelectual (IQ) de los adolescentes. Fumar regularmente marihuana en la adolescencia provoca una disminución irreversible de las capacidades intelectuales, reveló un estudio publicado por la revista...

Leer artículo

Santa Rosa de Lima Hija de una numerosa y honrada familia de mediana fortuna de la capital peruana, la futura santa Rosa de Lima nació el día 20 de abril de 1586...

Leer artículo

Belle Époque Esplendores y contradicciones Transcurrida entre 1870 y 1914, fue una época brillante, en la cual lamentablemente el mito del progreso generó nuevos estilos de vida, incompatibles con la moral, el esplendor y la cortesía...

Leer artículo

¿Por qué existe el mal? Uno de los problemas que más angustiaron a la humanidad en todos los tiempos, y que solo encuentra una solución satisfactoria con el Cristianismo, es el de la existencia del mal. ¿De dónde procede el mal? ¿Cómo pueden la bondad y la omnipotencia de Dios conciliarse con la existencia del mal? ¿Si Dios podía impedir el mal y no lo quiso impedir, dónde está su bondad? ¿Y si Dios quería impedir el mal y no puede, dónde está su omnipotencia? En ambos casos, ¿dónde está su Providencia?...

Leer artículo

La función social de la riqueza El Evangelio recomienda el desapego de los bienes de la tierra. Ese desapego no significa que el hombre deba evitar su uso, sino solamente que los debe usar con superioridad y fuerza de alma, así como con templanza cristiana, en lugar de dejarse esclavizar por ellos...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino