|
Su razón de ser, su valor simbólico y su ocaso
Plinio Corrêa de Oliveira
Se podría escribir un opúsculo sobre la razón de ser de las charreteras, su valor simbólico y su decadencia. La charretera fue un brillante invento indumentario del espíritu humano. Realmente añade algo a un físico que podría no parecer muy característico de los militares. También evoca un simbolismo glorioso, realza la jerarquía y la gloria militar en sus aspectos dorados, nobles y varoniles. En nuestra época de decadencia, ¿no sería forzoso que la charretera fuera sustituida por aquella simple placa que actualmente llevan algunos uniformes militares? ¿No sería necesario que esta placa se volviera cada vez más vulgar hasta que llegara el momento de sustituirla por algo de plástico o de tela ordinaria? Las cosas de plástico tienden a dominar. A lo largo de los años hemos asistido a la decadencia, a la simplificación, al colapso de las charreteras de metal con flecos de seda o de oro, hemos pasado a las de tela y pronto llegaremos a las de plástico. Luego inventarán un material plástico incombustible, hasta que las charreteras sean sustituidas por un punto marcado en el uniforme militar.
|
Madre de la Divina Gracia Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada |
|
Ad te levavi oculos meos Inciertos, como todo el mundo, sobre el día de mañana, elevamos nuestros ojos en actitud de oración hasta el excelso trono de María, Reina del Universo. Y al mismo tiempo afloran a nuestros labios, adaptadas a Ella, las palabras del salmista dirigidas al Señor: Ad te levavi oculos meos, quae... |
|
¿Ante una blasfemia clamorosa es lícito maldecir? En el mundo de hoy, el católico es testigo (y, a veces, víctima directa) de ofensas a Dios que nos indignan y nos llevan a desear que Dios castigue aún en esta tierra a los responsables por esas infamias (incluso como medio de intentar salvarlos del infierno)... |
|
Preparación para el matrimonio Los padres deben educar a sus hijos para que tengan el día de mañana una vida matrimonial feliz, y precisamente es esta la educación que muchos padres omiten... |
|
Don Bosco y los castigos Qué regla hay que seguir para castigar? A ser posible, no se castigue nunca; cuando la necesidad lo exigiere, recuérdese lo siguiente... |
|
Del Juicio Particular - II ¡Oh, con cuánto regocijo espera la muerte el que está en gracia de Dios para ver pronto a Jesús y oírle decir: “Muy bien, siervo bueno y leal; porque fuiste fiel en lo poco, te pondré sobre lo mucho” (Mt 25, 21)... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino