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Su razón de ser, su valor simbólico y su ocaso
Plinio Corrêa de Oliveira
Se podría escribir un opúsculo sobre la razón de ser de las charreteras, su valor simbólico y su decadencia. La charretera fue un brillante invento indumentario del espíritu humano. Realmente añade algo a un físico que podría no parecer muy característico de los militares. También evoca un simbolismo glorioso, realza la jerarquía y la gloria militar en sus aspectos dorados, nobles y varoniles. En nuestra época de decadencia, ¿no sería forzoso que la charretera fuera sustituida por aquella simple placa que actualmente llevan algunos uniformes militares? ¿No sería necesario que esta placa se volviera cada vez más vulgar hasta que llegara el momento de sustituirla por algo de plástico o de tela ordinaria? Las cosas de plástico tienden a dominar. A lo largo de los años hemos asistido a la decadencia, a la simplificación, al colapso de las charreteras de metal con flecos de seda o de oro, hemos pasado a las de tela y pronto llegaremos a las de plástico. Luego inventarán un material plástico incombustible, hasta que las charreteras sean sustituidas por un punto marcado en el uniforme militar.
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Madre de la Divina Gracia Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada |
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Las “nietas de Dios” La sana filosofía nos enseña que siendo el hombre compuesto de cuerpo y alma, ninguna idea o imagen llega a su inteligencia sin antes pasar por los sentidos... |
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Milagro del testigo resucitado Reveló Dios a Antonio, cuando estaba predicando en Padua, el peligro en que se hallaba su inocente padre, el mismo día en que había de ejecutarse la sentencia. Se quedó “suspenso” —dicen las crónicas— y apareció en Lisboa, abogando en el tribunal de los jueces... |
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Abuso de la Misericordia Divina Dice San Agustín que de dos maneras engaña el demonio a los cristianos; a saber: desesperando y esperando. Después que el hombre ha cometido muchos pecados, el enemigo le incita a desconfiar de la misericordia de Dios, haciéndole ver el rigor de la justicia divina... |
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Valencianos bordan un manto para su patrona Cuando el manto fue presentado para su apreciación pública en el Salón Noble del Ateneo Mercantil, fue recibido con una cerrada ovación... |
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Un pecado que desagrada a los mismos demonios Desgraciados… como ciegos y tontos, ofuscada la luz de su entendimiento, no reconocen la pestilencia y miseria en que se encuentran, pues no solo me es pestilente a mí, sino que ese pecado desagrada a los mismos demonios, a los que esos desgraciados han hecho sus señores... |
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