Ludwig Passini, 1863. Acuarela, colección privada Felipe Barandiarán Los rayos del sol se difuminan tenues en el interior de la amplia iglesia creando una atmósfera de quietud y paz. En un lateral, un joven sacerdote atiende en confesión a una elegante dama que cubre su cabeza con un pañuelo, como era costumbre antiguamente, y luce un colorido chal sobre su vestido azul. Aguarda paciente su turno, sentada en una silla de paja, una modesta mujer mayor. Detrás de la columna, un apuesto caballero, de pie, prepara su confesión leyendo un misal. En ese momento, todos vienen a ser iguales: pobres penitentes. El sacerdote escucha las faltas con calma, dejando que se acusen y alivien su angustia. Nada le sorprende ya, conoce la naturaleza humana. Como buen médico del alma, disipa escrúpulos, da algún consejo, y finalmente presta solemne su voz a Cristo en el momento de la absolución: “Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti”. Solamente una vez al año es obligatoria la confesión, según indica el catecismo de la Iglesia. Pero la confesión frecuente, semanal, quincenal o mensual, es indispensable en el camino de la perfección, para ir limando defectos, pequeñas faltas concretas y pedir perdón por ellas.
Ludwig Johann Passini nació en 1832 en Viena. Aprendió arte, primero con su padre, que era grabador, y luego en la Academia de Arte de Viena con los pintores Joseph von Führich y Leopold Kupelwieser. En noviembre de 1864, Passini se casó con Anna Varsovia, bisnieta del banquero Joseph Mendelssohn y tataranieta del filósofo. En la década de 1850 se instaló en Venecia, donde trabajó en el estudio de Carl Werner. Entre 1853 y 1870 vivió en Roma, regresando a Venecia en 1873, hasta su muerte, en noviembre de 1903, aunque con visitas ocasionales a Berlín. Pintor de acuarela, Passini fue el pintor de género más importante de Venecia.
|
Las peregrinaciones Símbolo del camino de la Tierra al Cielo |
|
¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana? Tengo amigos que no comprenden cómo Jesucristo, siendo Dios, podía tener una vida verdaderamente humana, y por eso yo quisiera saber cómo eran la Persona y la vida humana de Nuestro Señor Jesucristo. En otros términos, cómo era posible que Nuestro Señor sintiera dolores físicos o aflicciones morales, si al mismo tiempo, siendo Dios, vivía en la absoluta felicidad de la Santísima Trinidad. Y también si, por ejemplo, Él podía contraer alguna enfermedad, resfriarse, etc... |
|
Milagro del testigo resucitado Reveló Dios a Antonio, cuando estaba predicando en Padua, el peligro en que se hallaba su inocente padre, el mismo día en que había de ejecutarse la sentencia. Se quedó “suspenso” —dicen las crónicas— y apareció en Lisboa, abogando en el tribunal de los jueces... |
|
Los santos mártires de Gorcum Después de que Lutero rompió con la Iglesia, su revolución religiosa fue contaminando toda Europa como una erisipela. Surgieron entonces otros “reformadores”, como Calvino, que tuvieron mayor o menor suceso en sus rebeliones... |
|
Después del Juicio Final, ¿ya no existirá el Purgatorio? Según la enseñanza de la Iglesia Católica, el Purgatorio existe para la purificación de las almas que mueren en estado de gracia, pero que todavía necesitan ser purificadas de la escoria de los pecados pasados y pagar la pena temporal debida por ellos... |
|
Presentación del Niño Jesús en el Templo MARÍA SANTÍSIMA era hija de San Joaquín y Santa Ana, descendientes ambos de la real estirpe de David, de la tribu de Judá... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino