Estimados amigos: ¡No dejemos que la Navidad muera! Particularmente este año en el que, a pretexto de la pandemia, se anuncian suspensiones o restricciones a las bellas y tradicionales ceremonias navideñas, debemos consagrar una especial dedicación y amor a las celebraciones en honor del Niño Dios. En este sentido, y con el fin de ayudar a nuestros lectores en una fructífera meditación junto al pesebre —que recomendamos encarecidamente se instale en cada hogar, como en antaño—, publicamos en este número tres artículos relacionados con la conmemoración de la Natividad de nuestro divino Salvador. En el más profundo de ellos, Plinio Corrêa de Oliveira comenta una inspiradora jaculatoria: “Corazón de María, donde se formó la sangre de Jesucristo Redentor”. El autor considera la sublime e insondable unión entre la Santísima Virgen y su Divino Hijo en la bendita noche de Navidad, y expone cómo nosotros, acercándonos a María, nos aproximaremos al Niño Jesús. Los demás textos incluyen: la narración de preciosas costumbres navideñas (como el “pudding” real inglés); y los populares villancicos, que muestran la unidad presente en la variedad de canciones con las que cada pueblo alaba al Divino Infante según su peculiar manera. La dramática situación en la que nos encontramos en este final de año contiene una invitación a dirigirnos especialmente a la Sagrada Familia, poniendo a sus pies nuestras súplicas por la urgente victoria de la Iglesia y de la cristiandad, hoy tan amenazada por la autodemolición. Al expresarle nuestros mejores deseos en esta Navidad, los hacemos extensivos a cada familia: Que Dios, por la mediación de su Santísima Madre, los bendiga e ilumine en sus múltiples emprendimientos a lo largo del Año Nuevo. En Jesús, María y José, El Director
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En la Nochebuena Auge de la unión entre Jesús y María |
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Una investigación A lo largo de su vida Sorolla estuvo en estrecho contacto con un amplio número de personas cultas, entre ellas el Dr. Simarro, sobresaliente científico comprometido con la renovación de la medicina en España. Su laboratorio, en el número 5 de la calle General Oraa de Madrid, era verdadero centro de formación de investigadores... |
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San Juan Berchmans La vida de San Juan Berchmans fue de tanta regularidad en el cumplimiento de los deberes y tan constante en el progreso de la virtud, que daba la impresión de no estar sojuzgado por el pecado original... |
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¿Puede un católico practicar yoga? Apreciado Monseñor: En la revista del mes de agosto último, usted escribió que el yoga y el reiki son ejercicios propios de corrientes panteístas. Mi hija asiste regularmente a misa los domingos, no obstante, practica yoga una vez por semana, para beneficiarse de las propiedades relajantes de los ejercicios, según me explicó. ¿Es posible que un católico practique yoga sin contaminarse con la doctrina religiosa subyacente?... |
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Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
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Un autor fecundo, tres luminosas obras Revolución y Contra-Revolución — En defensa de la Acción Católica — La libertad de la Iglesia en el Estado comunista... |
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