Estimados amigos: ¡No dejemos que la Navidad muera! Particularmente este año en el que, a pretexto de la pandemia, se anuncian suspensiones o restricciones a las bellas y tradicionales ceremonias navideñas, debemos consagrar una especial dedicación y amor a las celebraciones en honor del Niño Dios. En este sentido, y con el fin de ayudar a nuestros lectores en una fructífera meditación junto al pesebre —que recomendamos encarecidamente se instale en cada hogar, como en antaño—, publicamos en este número tres artículos relacionados con la conmemoración de la Natividad de nuestro divino Salvador. En el más profundo de ellos, Plinio Corrêa de Oliveira comenta una inspiradora jaculatoria: “Corazón de María, donde se formó la sangre de Jesucristo Redentor”. El autor considera la sublime e insondable unión entre la Santísima Virgen y su Divino Hijo en la bendita noche de Navidad, y expone cómo nosotros, acercándonos a María, nos aproximaremos al Niño Jesús. Los demás textos incluyen: la narración de preciosas costumbres navideñas (como el “pudding” real inglés); y los populares villancicos, que muestran la unidad presente en la variedad de canciones con las que cada pueblo alaba al Divino Infante según su peculiar manera. La dramática situación en la que nos encontramos en este final de año contiene una invitación a dirigirnos especialmente a la Sagrada Familia, poniendo a sus pies nuestras súplicas por la urgente victoria de la Iglesia y de la cristiandad, hoy tan amenazada por la autodemolición. Al expresarle nuestros mejores deseos en esta Navidad, los hacemos extensivos a cada familia: Que Dios, por la mediación de su Santísima Madre, los bendiga e ilumine en sus múltiples emprendimientos a lo largo del Año Nuevo. En Jesús, María y José, El Director
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En la Nochebuena Auge de la unión entre Jesús y María |
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San Bernardino Realino San Bernardino Realino nació el 1 de diciembre de 1530 en la isla de Capri, perteneciente al ducado de Módena (Italia), del noble linaje de los Realino... |
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La Iglesia autoriza el culto a Nuestra Señora de Fátima Réstanos, amados hijos en Nuestro Señor, advertiros que, si para nosotros es un gran motivo de alegría y consolación la gracia que la Santísima Virgen nos concedió, mayor es la obligación de corresponder a su bondad... |
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Capítulo 8: Como en Palestina, hace 2000 años... Las apariciones de Fátima habían dejado de ser un evento local, un caso extraño que envolvía a tres niños incultos de la serranía, para convertirse en un evento nacional con repercusiones más allá de las fronteras, entre los soldados portugueses apostados en Francia... |
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El Velo de la Verónica Una consulta que me formularon al respecto, despertó en mí una antigua curiosidad: ¿dónde está el Velo de la Verónica? ¿Se habrá salvado de las tempestades de la historia? Si está en algún lugar, ¿por qué no se habla de él?... |
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La corona de Carlomagno Joya adecuada al emperador arquetípico. En la ilustración mayor se aprecia la corona de Carlomagno (742-814), el emperador cristiano arquetípico. En la placa frontal, se destacan las incrustaciones de piedras preciosas en cabujón, que es la piedra natural, pulida,... |
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