Estimados amigos: ¡No dejemos que la Navidad muera! Particularmente este año en el que, a pretexto de la pandemia, se anuncian suspensiones o restricciones a las bellas y tradicionales ceremonias navideñas, debemos consagrar una especial dedicación y amor a las celebraciones en honor del Niño Dios. En este sentido, y con el fin de ayudar a nuestros lectores en una fructífera meditación junto al pesebre —que recomendamos encarecidamente se instale en cada hogar, como en antaño—, publicamos en este número tres artículos relacionados con la conmemoración de la Natividad de nuestro divino Salvador. En el más profundo de ellos, Plinio Corrêa de Oliveira comenta una inspiradora jaculatoria: “Corazón de María, donde se formó la sangre de Jesucristo Redentor”. El autor considera la sublime e insondable unión entre la Santísima Virgen y su Divino Hijo en la bendita noche de Navidad, y expone cómo nosotros, acercándonos a María, nos aproximaremos al Niño Jesús. Los demás textos incluyen: la narración de preciosas costumbres navideñas (como el “pudding” real inglés); y los populares villancicos, que muestran la unidad presente en la variedad de canciones con las que cada pueblo alaba al Divino Infante según su peculiar manera. La dramática situación en la que nos encontramos en este final de año contiene una invitación a dirigirnos especialmente a la Sagrada Familia, poniendo a sus pies nuestras súplicas por la urgente victoria de la Iglesia y de la cristiandad, hoy tan amenazada por la autodemolición. Al expresarle nuestros mejores deseos en esta Navidad, los hacemos extensivos a cada familia: Que Dios, por la mediación de su Santísima Madre, los bendiga e ilumine en sus múltiples emprendimientos a lo largo del Año Nuevo. En Jesús, María y José, El Director
|
En la Nochebuena Auge de la unión entre Jesús y María |
|
Sandy y la Virgen Milagrosa Nueva York, madrugada del 31 de octubre de 2012. Ayer fue quizá uno de los días más tristes para la gran metrópoli norteamericana, después del trágico episodio de las Torres Gemelas en el 2001. El huracán Sandy, a su paso por la Costa Este de los Estados Unidos, ha sembrado muerte y destrucción... |
|
Jesús aparece a los apóstoles Los apóstoles sabían por boca de muchos que Jesús había resucitado, pero todavía no le habían visto. Llenos de miedo, con las puertas cerradas, estaban en el Cenáculo hablando de él con los demás discípulos... |
|
El triunfo de Nuestra Señora del Rosario de Lepanto Una multitud se apiña frente a la iglesia de Santo Domingo en la ciudad de Granada (España)... |
|
¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios... |
|
Dictadura colegiada, no Existe una ilusión entre muchos de los que propugnan la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Se imaginan que ésta es una panacea... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino