Basta, en efecto, evocar en nuestra mente los principios del siglo XIX para distinguir que muchos falsos profetas habían aparecido en Francia, y desde allí se proponían extender por doquier la maléfica influencia de sus perversas doctrinas. Eran profetas que tomaban la actitud de reivindicadores de los derechos del pueblo, que preconizaban una era de libertad, de fraternidad, de igualdad. ¡Quién no los hubiera considerado vestidos con piel de oveja, “in vestimentis ovium”! Pero la libertad preconizada por aquellos profetas no abría la puerta al bien, sino al mal; la fraternidad predicada por ellos no saludaba a Dios como a Padre único de todos los hermanos, y la igualdad anunciada por los mismos no se apoyaba en la identidad de origen, ni en la común redención, ni en el mismo último fin de todos los hombres. Eran —¡ay!— profetas que predicaban una igualdad destructora de la diferencia de clases por Dios querida en la sociedad; eran profetas que llamaban hermanos a todos los hombres para quitar la idea de sujeción de unos a otros; eran profetas que proclamaban la libertad de hacer el mal, de llamar luz a las tinieblas, de confundir la mentira con la verdad, de preferir aquella a esta, de sacrificar al error y al vicio los derechos y las razones de la justicia y de la verdad. No es difícil entender que esos profetas vestidos con piel de oveja, habrían de mostrarse intrínsecamente —esto es en la realidad— como lobos rapaces: “qui veniunt ad vos in vestimentis ovium, intrinsecus autem sunt lupi rapacis” [que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces]. Y no es de sorprender si contra tales falsos profetas debía resonar una palabra terrible: “¡guardaos de ellos!”, “attendite a falsis prophetis!”.
Benedicto XV, Alocución del 11 de julio de 1920, al proclamar la heroicidad de las virtudes de san Marcelino Champagnat.
|
150 años de la Comuna de París Implacable persecución de la Iglesia |
|
Oración Abrasada Acuérdate de tu congregación. A Vos solo es a quien toca el formar, por vuestra gracia, esta Congregación; si el hombre pone en ello él primero la mano, nada se hará; si mezcla de lo suyo con Vos, lo echará a perder todo, lo trastornará todo... |
|
Pedro esta aquí TÚ ERES PEDRO, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18)... |
|
Marihuana: perjuicios comprobados ESTA SECCIÓN TIENE por objeto alertar a nuestros lectores sobre las diversas amenazas que enfrenta hoy en día la institución de la familia. Está dirigida principalmente a los padres de familia, pero también a los maestros y a todos cuantos se interesan por el bien de la sociedad. Asimismo, los jóvenes pueden encontrar en ella argumentos que les ayuden a enfrentar las ideas contrarias. Como se desprende de su nombre, en S.O.S. Familia no tratamos de peligros remotos o quiméricos, sino de amenazas próximas y reales... |
|
¿La pobreza es el centro del Evangelio? Corruptio optimi pessima (la corrupción de lo mejor es lo peor). De modo un poco diferente, los antiguos decían: cuando el bueno se pervierte, se vuelve pésimo. Nada más noble y elevado que el ideal de la pobreza evangélica, pero nada más execrable que su deturpación... |
|
Idolatría y culto a las imágenes Idolatría es prestar un culto de adoración a un ídolo. Ídolo es la representación de una falsa divinidad. Los pueblos antiguos —y aún hoy muchos pueblos paganos— daban culto a falsas divinidades, a veces hasta con ritos sangrientos u obscenos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino