Lectura Espiritual Meditación sobre la muerte: necesaria y saludable

El Libro del Eclesiástico contiene un consejo fundamental para nuestra salvación: “En todas tus obras, acuérdate de tus novicios, y nunca pecarás” (7, 40). Entonces, si tenemos bien presente la muerte, el juicio, el cielo y el infierno, no pecaremos. Si el mundo anda tan mal, es porque se piensa poco o nada sobre los novísimos.

San Alfonso María de Ligorio

Considera que tierra eres y en tierra te has de convertir. Día llegará en que será necesario ir y pudrirse en una fosa, donde estarás cubierto de gusanos. A todos, nobles o plebeyos, príncipes o vasallos, ha de tocar la misma suerte. Apenas, con el último suspiro, salga el alma del cuerpo, pasará a la eternidad, y el cuerpo, luego, se reducirá a polvo.

Exposición del cuerpo de San Buenaventura, Francisco de Zurbarán, 1629 – Óleo sobre lienzo, Museo del Louvre, París

Imagínate en presencia de una persona que acaba de expirar: Mira aquel cadáver, tendido aún en su lecho mortuorio; la cabeza inclinada sobre el pecho; esparcido el cabello, todavía bañado con el sudor de la muerte; hundidos los ojos; desencajadas las mejillas; el rostro de color de ceniza; los labios y la lengua de color de plomo; yerto y pesado el cuerpo… Tiembla y palidece quien lo ve!… ¡ Cuántos, solo por haber contemplado a un pariente o amigo muerto, han mudado de vida y abandonado el mundo!

Pero todavía inspira el cadáver horror más intenso cuando comienza a descomponerse… Ni un día ha pasado desde que murió aquel joven, y ya se percibe un hedor insoportable. Hay que abrir las ventanas, y quemar perfumes, y procurar que pronto lleven al difunto a la iglesia o al cementerio, y que le entierren en seguida, para que no inficione toda la casa…

¡Mira en lo que ha venido a parar aquel hombre soberbio, aquel deshonesto!… Poco ha, veíase acogido y agasajado en el trato de la sociedad; ahora es horror y espanto de quien le mira. Apresúrase la familia a arrojarle de casa, y pagan portadores para que, encerrado  en su ataúd, se lo lleven y den sepultura… Pregonaba la fama no ha mucho el talento, la finura, la cortesía y gracia de ese hombre; mas a poco de haber muerto, ni aun su recuerdo se conserva. […]

Considera que lo que has hecho en la muerte de tus deudos y amigos así se hará en la tuya. Entran los vivos en la escena del mundo a representar su papel y a recoger la hacienda y ocupar el puesto de los que mueren; pero el aprecio y memoria de estos poco o nada duran. […]

Con la muerte hemos de dejarlo todo. El hermano del gran siervo de Dios Tomás de Kempis preciábase de haberse edificado una muy bella casa. Uno de sus amigos le dijo que notaba en ella un grave defecto.

“¿Cuál es?”, le preguntó aquel.

“El defecto —respondió el amigo— es que habéis hecho en ella una puerta”.

“¡Cómo! —dijo el dueño de la casa— ¿la puerta es un defecto?”

“Sí —replicó el otro—, porque por esa puerta tendréis algún día que salir, ya muerto, dejando así la casa y todas vuestras cosas”.

 

* Preparación para la muerte, Primera y segunda consideración.

‹ Remedio eficaz contra los males contemporáneos ¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? ›
¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? ›
‹ Remedio eficaz contra los males contemporáneos



Tesoros de la Fe N°234 junio 2021


Sagrado Corazón Remedio eficaz contra los males actuales
Movilidad católica y estancamiento pagano Junio de 2021 – Año XX Piedad popular y restauración de la devoción al Corazón de Cristo Calendario del Bicentenario - Junio 2021 Remedio eficaz contra los males contemporáneos Meditación sobre la muerte: necesaria y saludable ¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? San Antonio de Padua



 Artículos relacionados
La alegría que el demonio promete, pero no da Esta primera escena fue captada en la isla de Ischia, Italia, después de una tormenta. La naturaleza ha recobrado su aspecto alegre. Acompañada de sus hijos, o tal vez de sus nietos, una anciana campesina sube una colina...

Leer artículo

El poder de San José Tomé por abogado y señor al glorioso San José y me encomendé mucho a él. Vi claro que, tanto de esta necesidad como de otras mayores, de perder la fama y el alma, este padre y señor mío me libró mejor de lo que yo lo sabía pedir...

Leer artículo

El Islam y el suicidio de Occidente El Islam está a la orden del día. Por eso juzgamos oportuno ofrecer a nuestros lectores una entrevista a nuestro colaborador Luis Sergio Solimeo, que acaba de publicar en los Estados Unidos un libro sobre el Islam, en el que trata de su actual expansión en Occidente, sus doctrinas y su origen...

Leer artículo

San Enrique II Baluarte de la Iglesia contra los ataques de bizantinos y musulmanes, defensor de los derechos y prerrogativas del Papado, promotor de la reforma moral del clero y del celibato eclesiástico, incansable apóstol de los eslavos, san Enrique fue educado por san Wolfgang, obispo de Ratisbona, y se convirtió en el único emperador del Sacro Imperio en ser elevado a la gloria de los altares. Casado con santa Cunegunda, de la Casa de Luxemburgo, era cuñado de san Esteban, primer rey evangelizador de Hungría...

Leer artículo

A vosotros, pobres pecadores “A vosotros, pobres pecadores, uno más pecador todavía os ofrece esa rosa enrojecida con la sangre de Jesucristo a fin de que florezcáis y os salvéis. Los impíos y pecadores empedernidos gritan a diario: Coronémonos de rosas (Sab. 2, 8). Cantemos también nosotros: coronémonos con las rosas del santo rosario...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino