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La belleza del trabajo manual Plinio Corrêa de Oliveira
De alguna manera, todas las profesiones contribuyen a la salvación o a la perdición de las almas. Con cierta frecuencia, veo a los recolectores de basura en las calles ejecutando su trabajo con dedicación y ánimo. Mostrando que aceptan con cierta alegría su situación, por el rudo trabajo que realizan. En ellos, la virtud de la humildad se manifiesta en la aceptación de una tarea que debe ser ejercida, y que está dentro del orden establecido por Dios. Me encanta encontrar a algunos que hacen su trabajo incluso con un sentido coreográfico de la danza. Para quien sabe observar, se trata de una hermosa manera de hacer el trabajo. Algunos se paran en los estribos metálicos sujetos a la carrocería de los camiones de basura, y en determinado momento saltan a la calle, en una actitud como si estuvieran en un vehículo ornamental. No con la intención de mostrarse, sino en la sana alegría de trabajar. Como el camión se desplaza lentamente, van corriendo para llegar antes que él al lugar donde se encuentran las bolsas de basura, cogen las bolsas y las arrojan dentro del contenedor, sin necesidad de que el camión se detenga. En seguida, regresan a su pedestal con el vehículo en movimiento. Así van limpiando la ciudad, dando la impresión de que les gusta dejar la ciudad limpia. Si razonáramos de acuerdo con los prejuicios de Marx, estos trabajadores deberían ser resentidos sociales. Pero trabajando de esta manera, con este buen humor, sin darse cuenta, hacen una verdadera predicación anticomunista. * * *
En el esplendor de Venecia, es muy interesante contemplar a los gondoleros conduciendo sus góndolas. Cuando es necesario hacer una maniobra para que las embarcaciones no colisionen, por ejemplo, dan un grito medio cantado; la respuesta del otro gondolero es también un grito cantado, no una bocina con un sonido irritante. Realizan maniobras sincronizadas, y las góndolas no chocan, mientras que ellos y sus pintorescas góndolas continúan surcando los canales con tranquilidad. Cada trabajo manual tiene su propio pulchrum, su belleza. En última instancia, cada trabajador puede hacer alarde de la belleza en la forma en que hace su propio trabajo, reconociendo y afirmando que Dios es el autor de todas las situaciones en la vida, y que cumple la voluntad de Dios incluso en situaciones difíciles.
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La Asunción de María Un anticipo de nuestra propia resurrección |
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Tres caras de la Revolución aexplosión protestante del siglo XVI, la Revolución Francesa, la Revolución Comunista constituyen algo como tres fases de un movimiento inmenso, que es uno por el espíritu, por los objetivos y hasta por los métodos. En la fisonomía de tres de sus líderes queremos mostrar hoy algunos de los trazos de alma de este movimiento, es decir, algo del espíritu de la Revolución... |
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San Conrado de Parzham En el valle del Rottal, en la pequeña ciudad de Parzham (entonces en el reino de Baviera, actual Alemania), vivía a principios del siglo XIX un piadoso agricultor, Bartolomé Birndorfer... |
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150 años de la Comuna de París El sábado 29 de mayo pasado, las parroquias católicas del 20º distrito de París organizaron una peregrinación para honrar la memoria del arzobispo Georges Darboy (foto) y de otros sacerdotes y religiosos asesinados por miembros de la Comuna de París en 1871... |
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San Hugo el Grande Aquel que sería uno de los más célebres personajes de la Edad Media nació el año 1024 en la pequeña localidad de Semur, en la Borgoña francesa... |
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Palazzo Ducale de Venecia El Palacio de los Dogos, en Venecia, es mundialmente famoso. También se conoce como Palazzo Ducale, en italiano. Es el palacio del esplendor. Doge es la forma italiana de dux, palabra latina que significa jefe, líder, príncipe. De esta expresión se derivó el título nobiliario equivalente de duque, que adaptado al dialecto del Véneto, dio origen a doxe, título del jefe de Estado de la república aristocrática de Venecia... |
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