Estimados amigos: El coronavirus ha irrumpido de un momento a otro en nuestras vidas. Domina los noticieros, mantiene a un tercio de la humanidad recluida en sus casas, tiene en jaque a monarquías y repúblicas, pone a prueba el sistema sanitario mundial y difunde el pánico por las redes sociales. Desde el Papa —pasando por gobernantes y especialistas— hasta el último de los hombres, solo hablan de él. Un pequeño virus parece doblegar al mundo entero. Dios, aparentemente, es el gran ausente. Un verdadero apocalipsis para aquellos que no tienen fe. En 1917, cien años atrás, la Madre de Dios vino a prevenirnos en Fátima: “no ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido”. Anunció guerras, persecuciones, castigos y sufrimientos. Pidió el rezo del rosario, la práctica de la penitencia y una sincera conversión de vida. Finalmente prometió el triunfo de su Inmaculado Corazón. A cada uno de sus devotos, en la persona de la vidente Lucía, dijo la Virgen: “¿Sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios” (13 de junio). Para reflexionar al respecto, en la página web www.fatima.pe ponemos a disposición de nuestros lectores —y de todo aquel que desee aprovechar espiritualmente este tiempo— una importante y seleccionada literatura, que por motivos de espacio no tenemos condiciones de hacerlo aquí. Con una excepción digna de nota, la colaboración de John Horvat: “Remedio seguro contra la ‘coronafobia’”. Que estas horas de incertidumbre, de aflicción, de inacción, de sufrimiento, despierten en nuestras almas el apetito de lo trascendente, de la contrición, de las verdades eternas. Son los deseos de los redactores y voluntarios de Tesoros de la Fe. En Jesús y María, El Director
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Confianza en la Providencia Divina Remedio seguro contra la “coronafobia” |
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A vosotros, pobres pecadores “A vosotros, pobres pecadores, uno más pecador todavía os ofrece esa rosa enrojecida con la sangre de Jesucristo a fin de que florezcáis y os salvéis. Los impíos y pecadores empedernidos gritan a diario: Coronémonos de rosas (Sab. 2, 8). Cantemos también nosotros: coronémonos con las rosas del santo rosario... |
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Mujer leyendo a la luz de unas velas Es de noche. Se adivina el silencio absoluto que reina en la penumbra de esta recogida estancia. Inmersa en esa atmósfera de quietud, el alma tiende a la reflexión... |
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Nuestra Señora de Montligeon Entre las páginas luminosas de la historia de la Iglesia, ciertas obras, aunque nacidas en pequeñas aldeas, adquieren resonancia universal, como un destello que se proyecta hasta los confines del mundo... |
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¡Vade retro Satanás! Un enemigo que nos vigila continuamente. Que como un chacal, ronda a sus víctimas al acecho del momento para devorarlas... |
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Europa rehén del Islam La mujer católica pakistaní Asia Bibi permaneció presa por casi diez años, bajo la acusación de blasfemia contra Mahoma, crimen penado con la muerte en el país. El pasado mes de octubre la Corte Suprema pakistaní la declaró inocente, y su drama parecía haber llegado a su fin. Pero no fue lo que ocurrió... |
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