Plinio Corrêa de Oliveira
En esta imagen del castillo de Consuegra (Toledo, España), el fotógrafo supo valorar muy bien el edificio, al enfocarlo solitariamente y hacia arriba. Causando así una doble impresión: al mismo tiempo la fortaleza parece un juguete pequeño; y, asimismo, la destaca como un tremendo medio de defensa. Por un lado, parece pequeño dentro de este inmenso panorama, pero por el otro es colosal, en comparación con las dimensiones de un hombre. Está formado por un puñado de torres, que muestran claramente el aspecto heroico.
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¿Cuál es la ventaja de la torre? Si doscientos hombres atacan la muralla, pueden hacer un esfuerzo conjunto en toda su extensión. Sin embargo, en relación con la torre solo es posible un esfuerzo individual, porque los que atacan por un lado no pueden ser auxiliados por los del otro lado, lo que hace que la defensa sea mucho más efectiva. Si tenemos en cuenta que el defensor en la parte superior de la torre está protegido contra piedras, plomo derretido, agua hirviendo, flechas, etc., y que el agresor es vulnerable a todo esto, queda claro lo difícil que es tomar la torre. Entonces se comprende cómo las torres “miran” con desdén las elevaciones del terreno, impávidas frente al asalto de los adversarios que querrían atacarlas.
En la fortaleza, se muestran pequeños estandartes aquí y acullá. Podríamos imaginar, en aquel ambiente, una admirable procesión de caballeros que parten hacia una cruzada. ¡Qué hermoso sería eso! 
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