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Plinio Corrêa de Oliveira En esta imagen del castillo de Consuegra (Toledo, España), el fotógrafo supo valorar muy bien el edificio, al enfocarlo solitariamente y hacia arriba. Causando así una doble impresión: al mismo tiempo la fortaleza parece un juguete pequeño; y, asimismo, la destaca como un tremendo medio de defensa. Por un lado, parece pequeño dentro de este inmenso panorama, pero por el otro es colosal, en comparación con las dimensiones de un hombre. Está formado por un puñado de torres, que muestran claramente el aspecto heroico.
¿Cuál es la ventaja de la torre? Si doscientos hombres atacan la muralla, pueden hacer un esfuerzo conjunto en toda su extensión. Sin embargo, en relación con la torre solo es posible un esfuerzo individual, porque los que atacan por un lado no pueden ser auxiliados por los del otro lado, lo que hace que la defensa sea mucho más efectiva. Si tenemos en cuenta que el defensor en la parte superior de la torre está protegido contra piedras, plomo derretido, agua hirviendo, flechas, etc., y que el agresor es vulnerable a todo esto, queda claro lo difícil que es tomar la torre. Entonces se comprende cómo las torres “miran” con desdén las elevaciones del terreno, impávidas frente al asalto de los adversarios que querrían atacarlas. En la fortaleza, se muestran pequeños estandartes aquí y acullá. Podríamos imaginar, en aquel ambiente, una admirable procesión de caballeros que parten hacia una cruzada. ¡Qué hermoso sería eso!
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Santa Jacinta de Fátima Centenario de su glorioso tránsito |
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¿Tolerancia? Si se quiere encubrir un mal o favorecer y excusar un vicio, se grita a voz en cuello por “tolerancia”. Aparentan esos hidalgos de la tolerancia ¡que su famosa tolerancia es el gran distintivo de los hombres cultos! ¿Es así? Preguntamos: ¿Tolerancia? ¿Con quién o con qué cosa?... |
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¡Dios es nuestro único bien! Aunque sea penoso, ¡aceptemos el sueño efímero de la vida presente para gozar del día sin fin del reino de los Cielos! Dios los llama, les tiende su mano, el Santo Espíritu trabaja con ustedes, el Señor Jesucristo los sostiene con su mano derecha... |
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Multiplicación de los panes y curaciones Cierto día, entrando Jesús en la ciudad de Naím, encontró una gran multitud que acompañaba a la sepultura a un difunto. Era este un joven, hijo único de madre viuda, la cual seguía al féretro llorando sin consuelo, y le acompañaban otras personas. Jesús se compadeció de ella y le dijo: —“No llores”. Y acercándose al ataúd, detuvo a los que lo llevaban, los cuales se pararon y lo pusieron en el suelo. Entonces el Salvador exclamó en voz alta: —“Te mando, joven, que te levantes”... |
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Mil años de la abadía del Monte Saint-Michel Es innegable que hay algo prodigioso en este lugar. Una montaña convertida en isla, que mantiene el misterio de su singularidad en un escenario fascinante, donde la tierra y el agua parecen interactuar, alterando la conformación de un territorio que se transforma, pero que resiste desde hace milenios a los desafíos del hombre y a las fuerzas de la naturaleza... |
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1. ¿Por qué a veces se habla de “entrega” y no de “consagración”? A lo largo de los siglos, la Iglesia no ha dudado en utilizar la palabra “consagración” para expresar el don y la ofrenda que una persona, un grupo humano o una región hacen de sí mismos a una criatura de Dios... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino