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Gabriel J. Wilson
En Francia, es la época de las flores. El palacio municipal de La Barre-en-Ouche está engalanado para el placer de sus novecientos y tantos habitantes y de todos los que transiten por aquellas latitudes. La pequeña ciudad normanda existe desde el siglo XI. Apareció al borde de una calzada romana que unía Dreux con Lisieux, la tierra de santa Teresita del Niño Jesús. ¿Por qué Tesoros de la Fe publica esta fotografía? Para mostrar que en un lugar tan pequeño, tan aislado de los grandes centros urbanos, habitado por agricultores y algunos comerciantes, la gente tiene amor por su tierra. El local municipal, como se puede ver, es de un refinado estilo clásico. Las flores le dan un encanto aún mayor, que sería la envidia de muchas grandes ciudades. Hoy en día, muchas ciudades no son más que aglomeraciones sin historia, mientras que las poblaciones de pequeñas villas como La Barre-en-Ouche tienen una profunda vinculación con el lugar. En las sociedades orgánicas, la vida circula a través de las relaciones familiares, la amistad y la dependencia natural. En la sociedad totalitaria moderna el individuo vive aislado, incluso cuando está rodeado por una multitud. Hay una falta de vínculos naturales, que dan sabor a la vida.
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Stille Nacht (Noche de Paz) La canción de Navidad por excelencia |
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Las cruces del buen y del mal ladrón Salomón dice que todo lo que ocurre en este mundo es vanidad y aflicción de espíritu. Nadie puede evitar la cruz y los sufrimientos... |
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Mil años de la abadía del Monte Saint-Michel Es innegable que hay algo prodigioso en este lugar. Una montaña convertida en isla, que mantiene el misterio de su singularidad en un escenario fascinante, donde la tierra y el agua parecen interactuar, alterando la conformación de un territorio que se transforma, pero que resiste desde hace milenios a los desafíos del hombre y a las fuerzas de la naturaleza... |
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San Eloy de Chatelac Fue en la ciudad de Chatelac, cerca de Limoges, en la entonces Galia, hoy Francia, que nació Eloy o Eligio, de padres nobles y piadosos de origen romano... |
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Lucía describe la visión del infierno La Santísima Virgen, a fin de favorecer la conversión de los pecadores empedernidos y evitar así que caigan en los tormentos eternos, en la tercera aparición (13 de julio de 1917) mostró el infierno a los tres confidentes de Fátima... |
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Continuación del Sermón de la Montaña Dirigiendo la palabra a sus discípulos, Jesús continuó así: —“Vosotros sois la sal de la tierra. Ahora bien; si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se salará? De nada sirve, sino para ser arrojada al camino y pisoteada por la gente”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino