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Luis Sergio Solimeo
En la segunda aparición, en junio, la Santísima Virgen prometió a Francisco y Jacinta llevarlos pronto al cielo. Pero con respecto a Lucía, le dijo: Múltiples sufrimientos La Madre de Dios ordenó a Lucía que aprendiera a leer. Esto hacía parte de su vocación, porque ella debía servir de intermediaria en nuevas comunicaciones del cielo. Con las Hermanas Doroteas Con meritoria prudencia, el obispo de Leiría consideró necesario apartar a la niña de las miradas indiscretas de los devotos de Fátima y buscadores de curiosidades. En 1921, obtuvo la autorización de la madre de Lucía para trasladar a la joven a la ciudad de Oporto, al Asilo Vilas dirigido por las Hermanas Doroteas. Allí, al tener paz, ella podría aprender a leer y escribir, y su identidad se mantendría secreta.
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Mentalidad conservadora del interior rural Vínculo con la tradición cultural y la familia |
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San Elías, el profeta de fuego El día 20 de julio, la Iglesia conmemora la fiesta de Elías, el profeta de fuego, que se consumía de celo por el Señor, Dios de los ejércitos, nueve siglos antes de la venida del Redentor... |
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¿En nombre de quién mandó Jesús a bautizar? Si Jesús ordenó a los apóstoles bautizar a las personas que deseaban convertirse al cristianismo usando las palabras “en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, ¿por qué entonces ellos las bautizan en nombre de Jesús, conforme el libro de los Hechos?... |
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Santo Tomás Apóstol Los evangelistas muy poco registran de la vida de los doce hombres providenciales por cuyo intermedio la Santa Religión fue predicada en casi todo el mundo civilizado de la época. Con excepción de san Pedro y san Juan Evangelista, los Evangelios nos proporcionan pocos datos a respecto de los demás... |
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El Castillo de la Garza Blanca Estamos ante una fortaleza feudal del Japón, el Castillo de la Garza. Las murallas, hasta cierto punto, se parecen a nuestros muros virreinales, con sus grandes aleros... |
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Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” Para un lector superficial de la Historia de un Alma, santa Teresita (1873-1897) fue una “santita” que vivió en un mar de rosas y apenas tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad y de morir prematuramente. La iconografía romántica enfatiza esta idea presentándola como una monjita buena, sonrojada y risueña, sosteniendo un crucifijo y un mazo de rosas; una caricatura edulcorada, que más favorece a una piedad falsa y sentimental. Lo cual contrasta totalmente con las fotografías auténticas que de ella poseemos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino