Estimados amigos: A lo largo de su existencia, esta revista se ha destacado en la difusión y defensa de las excelsas cualidades de María Santísima y propagado intensamente su devoción. Una de sus secciones, la Página Mariana, se dedica especialmente a manifestaciones y apariciones de la Madre de Dios en todo el mundo. En la presente edición, como Tema del Mes, publicamos una visión de conjunto de los privilegios de la Virgen Santísima y del culto de hiperdulía que le es debido. Se lee en el Libro del Eclesiástico (24, 3): “Yo salí de la boca del Altísimo, primogénita de todas las criaturas”. Claro está que esta frase —aplicada a María como explica el referido artículo— no significa que Ella “estaba en Dios con su ser natural, sino con su ser ideal, por el amor que Dios le tenía, por el deseo que tenía de formarla, por la elección que hacía de ella para Madre de su Hijo. Ella no tenía vida en sí misma, sino estaba viva en Dios, por Jesucristo, de la cual sería Madre”. Para considerar a María en la visión de las Sagradas Escrituras, es necesario analizar la realidad de su elección por parte de Dios en toda su extensión: en los siglos que precedieron al nacimiento de la Virgen Santísima, en su vida terrena, en la devoción de los fieles, en sus diversas apariciones y como Medianera de todas las gracias y Corredentora del género humano. Siendo esta devoción considerada por muchos santos como señal de los predestinados, pedimos a Nuestra Señora que este artículo sea del mayor provecho para nuestros lectores, como un auxilio para que crezca en todos la devoción a esta obra maestra de la Creación que es la Santísima Virgen. Deseándoles una grata lectura, me despido. En Jesús y María, El Director
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Obra Maestra de la Creación Bella como la luna, resplandeciente como el sol |
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Clasicismo pagano y delirio neopagano Emergiendo de una arboleda sombría y apacible, con el fondo de montañas de contornos delicados y las plácidas aguas del puerto de Hong Kong, se alza la famosa Pagoda Blanca... |
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El traje, espejo de una época Desde un punto de vista meramente material, es decir, en cuanto al servicio que presta al cuerpo, el traje es un mero abrigo. A lo sumo se le puede reconocer la función de proteger un cierto pudor que brota de las profundidades del instinto. Pero quien reconoce que el hombre no es únicamente materia, sabe también que el traje no es solo un abrigo, sino que, según el orden natural de las cosas, debe prestar asimismo un servicio al espíritu... |
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El triunfo de Jesucristo por la Eucaristía Christus vincit, regnat, imperat: ab omni malo plebem suam defendat—“Jesucristo vence, reina, impera; Él libre a su pueblo de todo mal”. El Papa Sixto V hizo grabar estas palabras en el obelisco que se levanta en medio de la plaza de San Pedro en Roma... |
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El galeón sumergido:símbolo de la esperanza Imaginemos un viejo galeón en el fondo del mar Caribe, no un galeón excepcional, como el Royal Soleil de Luis XIV, sino un galeón normal. Yo diría que un galeón español... |
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Salus infirmorum Un piadoso campesino lleva en brazos a su niño enfermo ante el altar de la Virgen. Con la cabeza inclinada, compungido gesto y descalzo —sus botas en el suelo, junto a su sombrero— implora misericordia a la que es aclamada con el título de “Salud de los Enfermos”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino