Queréis ser hijos de la luz, pero no queréis abandonar la filiación del mundo. Deberíais creer en la penitencia, pero creéis en la felicidad de los nuevos tiempos. Deberíais hablar de misericordia y gracia, pero preferís hablar de progreso humano. Deberíais anunciar a Dios, pero preferís predicar el hombre y la humanidad. Os llamáis según Cristo, pero mejor deberíais llamaros de Pilatos... Sois la gran perdición, pues os halláis en el medio, en donde queréis estar entre la luz y el mundo. Sois maestros en el compromiso y seguís al mundo. Yo os digo: vale más que os marchéis al mundo, abandonando al Maestro cuyo reino no es de este mundo. ♦ SAN ATANASIO DE ALEJANDRÍA, in K. Flam, Atanasio viene nella metropoli, in una fossa di belve, Breslavia, 1930, p. 84.
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Obra Maestra de la Creación Bella como la luna, resplandeciente como el sol |
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Deportes: de la recreación a la obsesión En el pasado, el deporte se practicaba con más moderación, el interés por él ocupaba un lugar secundario en la vida de las personas y en la sociedad en general... |
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Tiempo de Navidad La grisácea claridad de este día invernal se desvanece pronto en la lejanía. Antes que cierre la noche, las luces de los escaparates iluminan la calle, creando una atmósfera cálida y acogedora. El rojizo resplandor de los farolillos se refleja en las ropas y el rostro de los transeúntes... |
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La transfiguración de Jesucristo Cierto día, El Redentor condujo a Pedro, Santiago y Juan sobre el Tabor, que es un monte alto de Palestina. Sobre este monte y en presencia de dichos apóstoles, se transfiguró de tal modo que su semblante resplandecía como el sol y sus vestiduras quedaron blancas como la nieve... |
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¡Hoy en la tierra los ángeles cantan, los arcángeles se alegran; hoy los justos exultan! En la liturgia, la fiesta de la Navidad ocupa ciertamente un lugar considerable. La piedad de los fieles hizo de ella una de las fechas más relevantes del año. Y esto por varias razones. El nacimiento del Salvador constituye en sí mismo un honor de infinito valor para el género humano... |
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Reminiscencias a la espera de un resurgimiento El castillo de Montemor-o-Velho —con sus murallas coronando la montaña, teniendo a sus pies a la villa, próxima al río Mondego, en la planicie final que conduce al mar— constituye un ejemplo entre tantos de la vocación guerrera que marcó a Portugal desde el comienzo de su existencia como nación cristiana... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino