Queréis ser hijos de la luz, pero no queréis abandonar la filiación del mundo. Deberíais creer en la penitencia, pero creéis en la felicidad de los nuevos tiempos. Deberíais hablar de misericordia y gracia, pero preferís hablar de progreso humano. Deberíais anunciar a Dios, pero preferís predicar el hombre y la humanidad. Os llamáis según Cristo, pero mejor deberíais llamaros de Pilatos... Sois la gran perdición, pues os halláis en el medio, en donde queréis estar entre la luz y el mundo. Sois maestros en el compromiso y seguís al mundo. Yo os digo: vale más que os marchéis al mundo, abandonando al Maestro cuyo reino no es de este mundo. ♦ SAN ATANASIO DE ALEJANDRÍA, in K. Flam, Atanasio viene nella metropoli, in una fossa di belve, Breslavia, 1930, p. 84.
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Obra Maestra de la Creación Bella como la luna, resplandeciente como el sol |
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Por qué la confesión es importante y ferozmente atacada No hace mucho tiempo, se me presentó cierto sabihondo, asegurándome que él conocía muchos casos de que reprochar al clero por la violación del sigilo. Yo le respondí que, aun cuando un sacerdote traicionara su sagrado ministerio, no por eso disminuiría en nada la santidad de este sacramento... |
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Nuestra Señora de Estocolmo Muchas veces, en medio de una discusión con protestantes, estos lanzan una frase que es casi un estribillo: “Sólo Jesús salva”, como si fuera una doctrina que los católicos rechazáramos... |
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El amor en el matrimonio deformado por el romanticismo Soy hijo de familia católica y, lamentablemente, durante muchos años me perdí por los descarríos del mundo. Hace algunos años, comencé a relacionarme con una joven, más por sensualidad que por sentimientos de afecto por su persona... |
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Estaremos presenciando la muerte de la modestia Bajo el título ¿Estaremos presenciando la muerte de la modestia? la revista norteamericana “Catholique Online” publica un artículo de Jennifer Hartline, católica fervorosa, esposa y madre de tres preciosos hijos... |
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1. ¿Por qué a veces se habla de “entrega” y no de “consagración”? A lo largo de los siglos, la Iglesia no ha dudado en utilizar la palabra “consagración” para expresar el don y la ofrenda que una persona, un grupo humano o una región hacen de sí mismos a una criatura de Dios... |
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