Inciertos, como todo el mundo, sobre el día de mañana, elevamos nuestros ojos en actitud de oración hasta el excelso trono de María, Reina del Universo. Y al mismo tiempo afloran a nuestros labios, adaptadas a Ella, las palabras del salmista dirigidas al Señor: Ad te levavi oculos meos, quae habitas in coelis. Ecce sicut oculi servorum in manibus dominorum suorum. Sicut oculi ancillae in manibus dominae suae; ita oculi nostri ad Dominam Matrem nostram donec misereatur nostri — “Levanté mis ojos hacia Ti, que habitas en los cielos. Helos como los ojos de los siervos, puestos en las manos de sus señores. Como los ojos del esclavo fijos en las manos de su Señora, así nuestros ojos están fijos en la Señora Madre Nuestra hasta que Ella tenga misericordia de nosotros” (cf. Sal 122, 1-2). Sí, volvemos nuestros ojos hacia la Señora de Fátima, pidiéndole cuanto antes la contrición que nos obtenga los grandes perdones, la fuerza para que trabemos los grandes combates, y la abnegación para que seamos desprendidos en las grandes victorias que traerán consigo la implantación del Reino de Ella. Victorias éstas que deseamos de todo corazón, aunque para llegar hasta ellas la Iglesia y el género humano tengan que pasar por los castigos apocalípticos —pero cuán justicieros, regeneradores y misericordiosos— por Ella previstos en 1917 en la Cova da Iria.
Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución, Parte III, Cap. III.
|
San Vicente FerrerEl Ángel del Apocalipsis |
|
La dictadura del relativismo Pocos días antes de ser ungido Papa, S. S. Benedicto XVI, entonces Cardenal Joseph Ratzinger, pronunció una homilía que ahora cobra sorpresiva actualidad con el anuncio de su dimisión en momentos en que la Santa Iglesia enfrenta inéditas turbulencias ¡Cuántos vientos de doctrina hemos conocido... |
|
En Fátima, Dios envió a la Reina de los Profetas Vistas en su conjunto, las apariciones de Fátima nos instruyen, por un lado, acerca de la terrible gravedad de la situación mundial y sobre las verdaderas causas de nuestros males... |
|
Dos circunstancias en que debemos hablar familiarmente con Dios Cuando te veas agobiada, alma devota, por el peso de la enfermedad, de las tentaciones, persecuciones y otros trabajos, acude luego al Señor y pídele que te alargue su poderosa mano... |
|
Descubierta la más antigua plegaria compuesta en honor a la Virgen El saludo del arcángel san Gabriel a la Santísima Virgen con motivo de la Anunciación en la casa de Nazaret es la oración mariana más antigua y sublime... |
|
Los sacrificios de las almas justas aplacan la ira de Dios En las sorprendentes manifestaciones de la Divina Misericordia a santa Faustina, Dios no se limitó a mostrarle la cólera divina que se cierne sobre el mundo actual... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino