“¡Esto es Iglesia Católica! ¡Oh Iglesia Católica!” Es de noche en Venecia. En la Plaza de San Marcos la ola de turistas está ausente, las palomas están durmiendo, la catedral se presenta en su majestuosa soledad, espléndidamente iluminada, dejando percibir el blanco reluciente del mármol, sus pormenores y la línea general del conjunto. En esta magnífica catedral de San Marcos se distinguen tres profundidades. En primer lugar la arquería, que tiene como centro un arco mayor presentando un magnífico mosaico, y encima suyo una terraza. En seguida la parte superior de este primer cuerpo del edificio, con una especie de ojiva central muy grande donde se perciben los famosos caballos, dos torreones, y a cada lado ojivas muy abiertas coronadas con figuras. La tercera parte está constituida por la cúpula de la catedral y algunas pequeñas torres. La iluminación resalta la parte blanca del edificio, que así parece constituida de ladrillos de azúcar. Pero se notan también sombras llenas de misterio en aquella espléndida galería de arcos de la planta baja. Frente a esta catedral, se forma en nuestra mente una impresión dominante: el espíritu de fe con que ella fue construida; y, a partir de ese espíritu de fe, la aspiración de lo maravilloso y de lo grandioso manifestada en alabanza de San Marcos. Es uno de las mil destellos deslumbrantes del espíritu católico, que nos lleva a exclamar: “¡Esto es Iglesia Católica! ¡Oh Iglesia Católica!”
|
San Vicente FerrerEl Ángel del Apocalipsis |
|
Los premios y castigos públicos ¿dignifican y estimulan? o ¿corrompen y humillan? Según la doctrina de Santo Tomás de Aquino, el hecho de que una persona posea cualidades auténticas, y sea reconocida y honrada como tal por la sociedad, es un bien superior a la salud o a la riqueza, e inferior solamente a la gracia de Dios, que trasciende todos... |
|
Lo inimaginable y lo soñado Siempre que veo la fachada de la Catedral de Colonia, percibo en lo más hondo de mi alma el encuentro dedos impresiones aparentemente contradictorias. Por un lado, es una realidad tan bella que, si yo no la conociera, no sería capaz de soñarla... |
|
¿Cómo atraer multitudes como ésta? Qué bueno sería si igual cantidad de personas se reuniera a propósito de la Religión, para un acto público de culto, un gran sermón. Y de ahí fluye naturalmente la gran cuestión: ¿qué medio moderno encontrar, qué técnica nueva usar, para atraer tan enormes conglomerados humanos? ¿Cómo atraer a una manifestación católica el mar de gente que figura en la fotografía de esta página?... |
|
Tranquilidad del orden, excitación en el desorden Unas a otras se suceden armoniosamente las colinas,hasta el fondo lejano en que se pierde el horizonte. Una atmósfera llena de frescura y de claridad matinal inunda el cuadro y produce la impresión de que las laderas de los montes, la delicada hierba, el tenue follaje de los arbustos, destilan suavidad... |
|
Pobreza y esplendor Extremos armónicos en el firmamento de la Iglesia. Un aspecto de la Santa Iglesia. Envuelto en la penumbra, con un cráneo en la mano que evoca la muerte, San Francisco mira hacia lo alto en una actitud de profunda oración. Vestido con una sencilla y pobre túnica, que... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino