“¡Esto es Iglesia Católica! ¡Oh Iglesia Católica!” Es de noche en Venecia. En la Plaza de San Marcos la ola de turistas está ausente, las palomas están durmiendo, la catedral se presenta en su majestuosa soledad, espléndidamente iluminada, dejando percibir el blanco reluciente del mármol, sus pormenores y la línea general del conjunto. En esta magnífica catedral de San Marcos se distinguen tres profundidades. En primer lugar la arquería, que tiene como centro un arco mayor presentando un magnífico mosaico, y encima suyo una terraza. En seguida la parte superior de este primer cuerpo del edificio, con una especie de ojiva central muy grande donde se perciben los famosos caballos, dos torreones, y a cada lado ojivas muy abiertas coronadas con figuras. La tercera parte está constituida por la cúpula de la catedral y algunas pequeñas torres. La iluminación resalta la parte blanca del edificio, que así parece constituida de ladrillos de azúcar. Pero se notan también sombras llenas de misterio en aquella espléndida galería de arcos de la planta baja. Frente a esta catedral, se forma en nuestra mente una impresión dominante: el espíritu de fe con que ella fue construida; y, a partir de ese espíritu de fe, la aspiración de lo maravilloso y de lo grandioso manifestada en alabanza de San Marcos. Es uno de las mil destellos deslumbrantes del espíritu católico, que nos lleva a exclamar: “¡Esto es Iglesia Católica! ¡Oh Iglesia Católica!”
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San Vicente FerrerEl Ángel del Apocalipsis |
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La impregnación de las alegrías de la Navidad La fiesta de la Santa Navidad tiene el privilegio —al menos es la impresión personal que tengo— de interrumpir el tiempo. Una persona puede estar en la peor situación aflictiva; al llegar la Navidad, se abre como que un paredón y las desgracias quedan del otro lado. ¡Repican las campanas, la Navidad comenzó! ¡Cristo nació: alegría para todos los hombres!... |
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Dos modos de ver la vida del campo Seis de la tarde. La faena diaria se ha terminado. La noble tranquilidad de la atmósfera envuelve la inmensidad de los campos, invitando al reposo y al recogimiento. Un crepúsculo color de oro transfigura la naturaleza, haciendo brillar en todas las cosas un reflejo lejano y suave de la inexpresable majestad de Dios... |
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¿Es el ángel de la guarda menos inteligente que el demonio? La Iglesia enseña que Dios creó a los ángeles muy superiores a nosotros. Espíritus puros, de inteligencia lucidísima y gran poder, exceden por su naturaleza inclusive a los hombres mejor dotados. Con su rebelión, los ángeles malos perdieron la virtud, pero no su inteligencia, ni su poder... |
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Los premios y castigos públicos ¿dignifican y estimulan? o ¿corrompen y humillan? Según la doctrina de Santo Tomás de Aquino, el hecho de que una persona posea cualidades auténticas, y sea reconocida y honrada como tal por la sociedad, es un bien superior a la salud o a la riqueza, e inferior solamente a la gracia de Dios, que trasciende todos... |
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Casas para el alma, y no sólo para el cuerpo Se diría que el talento y el lujo lucen en esta penumbra de simplicidad, como la luz brilla con mil diversas tonalidades en la meditativa y recogida oscuridad de la sala. Es la belleza específica de un ambiente pequeño burgués…... |
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