¿Porqué un día es más importante que otro, si todos los días del año reciben la misma luz del sol? La mente del Señor los ha diferenciado, estableciendo distintas estaciones y fiestas. A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios. Así todos los humanos provienen del polvo, de la tierra fue creado Adán. El Señor los ha diferenciado con su gran sabiduría, y ha diversificado sus caminos. A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto. Como la arcilla en manos de alfarero, que la modela según su voluntad, así los humanos en manos de su Hacedor, que da a cada uno según su criterio. Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida; así, frente al piadoso, el pecador. Observa, pues, todas las obras del Altísimo, de dos en dos, una frente a otra. Libro del Eclesiástico (33, 7-15), Sagrada Escritura, Versión Oficial de la Conferencia Episcopal Española, B.A.C., Madrid, 2010.
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Nuestra Señora de Akita |
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La Virgen del Rosario y Lepanto Después de ocho siglos de Reconquista, el islam amenazaba seriamente los reinos de España y toda la cristiandad... |
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Procesión de San Antonio en Madrid Dan las siete en el gran reloj de la esquina. En el atardecer de este luminoso 13 de junio, procesiona por las calles de Madrid la imagen de san Antonio... |
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¿Cómo probar la existencia del infierno? En primer lugar nos incumbe recordar que la razón y el sentido de justicia indican que el bien debe ser premiado, y el mal debe ser castigado. Inclusive muchos pueblos paganos creen en la existencia de un castigo eterno para los malos. Sin embargo, la prueba de la existencia del infierno no nos es dada por la razón, sino por la Revelación divina... |
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Confianza absoluta en la Santísima Virgen, que destruyó todas las herejías El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de un extremo a otro con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas... |
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Necesidad de resistir a las pequeñas tentaciones Aunque es cierto que hemos de combatir las grandes tentaciones con un valor invencible, y que la victoria que reportemos sobre ellas será para nosotros de mucha utilidad, con todo no es aventurado afirmar que sacamos más provecho de combatir bien contra las tentaciones leves; porque así como las grandes exceden en calidad, las pequeñas exceden desmesuradamente en número, de tal forma que el triunfo sobre ellas puede compararse con la victoria sobre las mayores... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino