Plinio Corrêa de Oliveira En este famoso cuadro, Giotto pintó a Judas en el acto de besar a Nuestro Señor Jesucristo. Era el beso de la traición, en el momento en que Nuestro Señor, poco antes de ser arrestado y conducido para ser juzgado y crucificado, acababa de pronunciar aquellas tremendas palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc 22, 48). Con toda su sublimidad, Nuestro Señor mira a Judas y lo analiza hasta el fondo de su alma. En esa mirada, rechaza categóricamente la infame acción de Judas; pero, a pesar del rechazo a la infamia, mira como quien aún busca algún resto de buenas cualidades en Judas. Trata de conmoverlo, en un intento por lograr su conversión. ¡Es un contraste prodigioso! Judas es bajo, vil, codicioso, materialista; con sus labios gruesos e indefinidos, que se van abriendo para el beso de la infamia, busca con su mirada turbia sonreír para mentir. Se tiene la impresión (disculpen el prosaísmo) de sentir hasta su mal aliento, en el momento del beso de la traición. Ambos se miran, y en ello se nota el supremo contraste entre la completa infamia y la suma perfección. El alma del católico verdaderamente serio vive de este contraste: la tendencia continua a mirar lo más sublime, junto con la comprensión de que en el fondo de cualquier cosa censurable palpita la infamia, que está lista para saltar y apoderarse del ambiente. ¡Ver el mundo a través de contrastes como este es actuar con seriedad!
* El beso de Judas (detalle), fresco pintado por el célebre artista italiano del medioevo Giotto di Bondone, entre 1302 y 1306 – Capilla de los Scrovegni o de la Arena, Padua
|
“Tened confianza, Yo vencí al mundo” |
|
San Ricardo de Wych Segundo hijo de Ricardo y Alicia de Wych, pertenecientes a la nobleza agrícola, también es conocido como san Ricardo de Chichester. Nació en 1197 en Burford, cerca de Wych, actual Droitwich, en el condado inglés de Worcestershire... |
|
La bendición del campo en 1800 La procesión se ha detenido. El aire es fresco, la atmósfera luminosa, el ambiente diáfano. Son de las primeras horas de esta mañana de primavera. El cielo es aún pálido, casi blanco. Sobre el verde prado despuntan prematuras hierbecillas... |
|
San Olegario El conocido hagiógrafo jesuita, padre Pedro de Ribadeneira, comienza así su memoria sobre san Olegario... |
|
Tolerancia e intolerancia I - El verdadero equilibrio Vivimos en la era de la tolerancia indiscriminada. Todas las opiniones son permitidas. Se tolera todo, excepto a aquel que no transige con el error. A éste los «tolerantes» no lo toleran, y mueven contra él una tenaz persecución... |
|
La ciudad de Genazzano Llama la atención lo pintoresco del lugarejo, que fue otrora una ciudad fortificada, especie de feudo de los príncipes Colona. En el período de las guerras feudales, tuvo que enfrentar muchas dificultades, varios cercos. En vista de ello, la población procuraba concentrarse dentro de la ciudad, recostando las casas unas en las otras tanto cuanto era posible... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino