|
Plinio Corrêa de Oliveira
La fisonomía de santa Teresita del Niño Jesús es extremadamente plácida. No se percibe la menor contracción en su rostro, sin embargo, no es la fisonomía emperifollada de una persona que tiene el hábito de recibir muchos agradados. Es la fisonomía de una persona solitaria, como debe ser una carmelita. Las carmelitas no viven de cumplidos y confites de unas hacia otras. Se tratan bien, pero sin cariños excesivos. Ella parece contemplar a Nuestro Señor Jesucristo, mientras se aproxima del último sacrificio que hará: la aceptación de la muerte, con la deliberada resolución de llegar hasta el fin de la caminata. Tan tranquila, que parece ocultar su dolor; pero no consigue ocultar el fuego de su alma, que se trasluce. Hay mucha distinción en el rostro de la santa carmelita y en el conjunto de su cuerpo. Un rostro plácido, tranquilo y sereno. Sus labios finos y rectos llaman la atención. No son labios bonitos, como los de una muñeca, sino un poco retraídos. Indican su sentido muy exacto del análisis y la crítica, pero con gran reserva. Son labios impasibles, no dicen lo que los ojos ven y comentan interiormente. Una llama del alma crepita. Y en la grandiosa impasibilidad de la vida carmelita, piensa, desea, contempla. Su mirada insondable revela una enorme vitalidad y nobleza. Ojos flameantes, que revelan una pureza total en un rostro impasible. Es una de las más bellas miradas que he visto en mi vida.
|
El Santo Rosario La gran solución para nuestro tiempo |
|
La sobrecarga de impuestos es injusta e inhumana El derecho de poseer bienes en privado no ha sido dado por la ley, sino por la naturaleza, y, por tanto, la autoridad pública no puede abolirlo, sino solamente moderar su uso y compaginarlo con el bien común... |
|
Más curaciones obradas por Jesús Había en Cafarnaúm un endemoniado que daba gritos contra Jesús; Este le dijo: —“Calla y sal de este hombre” . El demonio echó inmediatamente a aquel hombre al suelo, dejándolo como muerto... |
|
La cocina de los ángeles El cuadro que ilustra esta página es una obra maestra de Murillo (1617-1682), en la que el gran pintor español retrata el milagro que ocurrió en la cocina de uno de los monasterios de la Orden de San Bruno... |
|
Vitrales de la catedral de Chartres El espíritu de la Iglesia es el espíritu de Dios: sabe unir lo práctico a lo bello. De tal manera que, al ver una obra de arte, se nota que en ella se utiliza lo práctico casi sin pensar en él, y se admira lo bello como si sólo él existiese... |
|
Bienes del alma en la vida popular Si bien la intención del escultor haya sido la de representar a gente del campo de Judea, en la época del nacimiento de Nuestro Señor, andrajosa, como muchas veces lo eran los pastores en Oriente, no obstante, los tipos humanos, las fisonomías, los gestos y los modos de ser que plasmó en su obra corresponden a personas del ambiente que rodeaba al artista... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino